“Se afirma que la historia es el origen de la narración, y la orientación de la humanidad y madre de todas las ciencias”.
“La leyenda es etiológica, es decir, tiene la tarea de dar fundamento y explicación a una determinada cultura. Su elemento central es un rasgo de la realidad cuyo origen se pretende explicar”.
Este canto de antología conocida como “Víspera de Año Nuevo”, ha recorrido el mundo y a su regreso a la región en sus tantas versiones, ha estimulado la investigación sin que pueda asegurarse con absoluta seguridad si es leyenda o historia. De todas maneras se ha quedado enmarcada con su origen en la región de Camperucho afirmándose que su autor inicial fue José Eusebio Ayala. Se atribuye en su causa a la sorna por el rapto amoroso de Teotiste Almenares, de 18 años, por su novio Eduardo Arias Quiroz, en ese entonces de 23 años de edad, ocurrido el 30 de diciembre de 1929, cuando huyeron a lomo de caballo y solo fueron a parar la misma noche a la posesión Las Mallitas, propiedad de Casimiro Mestre, a 6 km del lugar furtivo de la parranda que aquella noche se celebraba.






