El CAB 2026 volvió a encender el centro histórico de Valledupar. Bajo el nombre “Flor del otro patio”, la catorceava edición del Cabaret Artístico reunió a decenas de jóvenes creadores en una vieja casona republicana del corazón de la ciudad, con un propósito claro: habitar, cuidar y resignificar el patrimonio arquitectónico y cívico que hoy luce deteriorado, inseguro y en la penumbra.
La casa escogida para esta edición, una construcción republicana en el centro histórico frente al antiguo Fondo Nacional del Ahorro, fue intervenida para devolverle vida a partir del arte. Antes de abrir las puertas al público, el equipo del CAB realizó jornadas de limpieza profunda, hidrolavado de techos y pisos, y pintura de la fachada, en un gesto simbólico y práctico de recuperación del espacio. Para los organizadores, que la gente vuelva a entrar a estas casas antiguas —cerradas durante años, llenas de polvo y abandono— es una manera de reconectar a la ciudad con su memoria arquitectónica.
Desde Casa Cabaret, el mensaje es explícito: la juventud artística no solo quiere usar el centro histórico como escenario, sino asumirlo como responsabilidad compartida. En contraste con unas calles oscuras, con luminarias deficientes y una sensación creciente de inseguridad, el cabaret se propone como “motorcito” para reactivar la vida cultural en estas cuadras, demostrando que la presencia de artistas, estudiantes y familias puede transformar la percepción del lugar.












