“Para mí, cada día debería ser un día del escritor. La escritura es un proceso solitario y requiere dedicación constante”, asegura Mary Daza Orozco, escritora vallenata de primera generación. Esta reflexión resuena en el contexto del Día del Escritora, que se celebra el lunes más cercano al 15 de octubre en conmemoración del fallecimiento de Santa Teresa de Jesús. La relevancia de esta fecha se ve reforzada por el reciente Premio Nobel de Literatura otorgado a la escritora surcoreana Han Kang, lo que reivindica el legado de autoras que utilizan la escritura como una voz poderosa en la literatura femenina.
Desde 1909 hasta la fecha, 18 escritoras han recibido el galardón más prestigioso de la literatura mundial. Gracias a su dedicación y esfuerzo diario en la escritura, se han roto techos de cristal que han permitido validar y tomar en serio la perspectiva femenina del mundo.
En este contexto, tres autoras vallenatas de diferentes generaciones han destacado en el ámbito literario, cada una con un estilo único y abordando variados cuestionamientos sociales. Un elemento común entre ellas es su compromiso con la preservación de la memoria a través de su escritura. Ya sea desde su rol como periodistas, biografistas o relatoras de su territorio, o mediante la exploración literaria de la prosa poética.











