Son muchos los músicos anónimos que han producido prolíficas obras, que representan a un país, una región, o a un pueblo, y que duermen el sueño de los justos en el más completo olvido. Son tantas las leyendas y paradigmas, que muchas de ellas no alcanzan en justicia a ser reconocidas.
Son muchos los nuevos valores, que ante lo rápido que se mueve el mercado diverso que compra y vende, su aporte pasa a un cuarto oscuro, donde la mayoría de las veces es satanizado.
Por eso, este recorrido busca mirar que cada uno de ellos está inmerso en tiempos, en los que no importa cuál es la música o arte que desempeña, pero siempre estará sometido por unos códigos sociales, económicos y políticos que de acuerdo a su talento puede moverse y quedarse en ellos, o ser un adelantado y romper esquemas.











