Sorli poseía armas únicas para defender la cultura y el territorio de sus ancestros: su extraordinaria inteligencia, capacidad de resiliencia y, como complemento, un poderoso ejército permanente compuesto por más de diez mil guerreros chimilas. Con esta fuerza militar, en el siglo XVI, enfrentó a los gobiernos españoles, reclamando la invasión de su territorio. Así lo afirma Rafael, un profesor indígena de ascendencia chimila, actualmente residente en el resguardo Issa Oristuna.
Sorli era el jefe de la etnia chimila, tal como lo confirman varios cronistas, incluido el poeta Jorge Isaacs, autor de María. En su poema titulado Imperio Chimila, contenido en el libro Culturas aborígenes del doctor Castro Trespalacios (página 49), Isaacs escribe:
Imperio Chimila











