“Era una tarde triste, más triste que las tardes tristes. Era un silencio más abismal que todos los silencios abismales. Era una soledad más solitaria que todas las soledades solitarias; era Alana en la ventana. ¿Era Penélope esperando, en la llegada de Ulises, la esperanza? ¿Era Dalí con el cuadro de la mujer oteando el horizonte sin dar nunca la cara? ¿Era María olvido en la Ciénaga Grande trazando líneas sobre la Rosa de los Vientos en espera del hijo descastado? Era la rutina urticante que genera un confinamiento a causa de la fuerza de un elemento desconocido que va por el mundo segando vidas, esa rutina que solo la rompe los recuerdos; Alana se asomaba a atraer los recuerdos. Cualquier movimiento de arbusto, cualquier nube pasajera la llevaba a cualquier momento de su vida”.
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Este es un fragmento de la nueva obra literaria de la escritora, de raíces guajiras, que reside en Valledupar, Mary Daza Orozco, titulada ‘Si me olvidas, no sabes lo que te puede pasar’. Novela en la que se palpa la madurez literaria de la autora, sin que eso implique que sus anteriores publicaciones hayan sido de menor calidad, tanto que sus asiduos lectores no han superado el gusto por la lectura de ‘Los muertos no se cuentan así’, su primera novela publicada.











