Con acordeón en pecho, Richard Daza Flores, un joven estadounidense, estudiante de tercer año de Medicina en la Universidad de Illinois (Chicago), viajó a Valledupar para demostrar sus aptitudes para interpretar el instrumento, en medio de la categoría de acordeoneros profesionales del Festival de la Leyenda Vallenata.
Confiado en sus capacidades, que cultiva desde hace ocho años, Daza Flores llegó a la ‘capital mundial del vallenato’ para ratificar que la música vallenata no tiene fronteras y llega a públicos de todas partes del mundo.
El acercamiento hacia este género se dio escuchando las canciones clásicas del Binomio de Oro, Diomedes Díaz, Iván Villazón y los Hermanos Zuleta, que sonaba su papá en casa.











