Es el año 1981, y el 30 de agosto Radio Guatapurí cumplió su mayoría de edad, 18 años, como recordatorio, el ingenioso Manuel Pineda Bastidas, entregó lo que simulaba ser una cédula de ciudadanía, pues su consentida ya era mayor de edad. Precisamente en ese año, apenas comenzando la década, en un mes de mayo con solo 14 años tuve mi entrada a los estudios de esta emisora, la cual se convertiría en el árbol que le diera sombra a mi vida.
Lee también: El retorno de dos colosos de la buena radio
Y es que desde a muy temprana edad la inquietud por la radio me movía y cada vez que tenía oportunidad en mis jornadas de vendedor de paletas, llegaba hasta el radioteatro de dicha emisora, me sentaba en los escalones que conducen a la tarima, y en aquella época, desde allí podía apreciar la operación en la sala de controles.











