En el Caribe colombiano, cuando suena un tambor, no solo se escuchan melodías; su sonido es identidad, resistencia, alegría y vitalidad. Sin embargo, en el municipio de Chimichagua, zona centro del departamento del Cesar, tierra natal de tambores, hace más de siete años que esas melodías se apagaron.
El Festival de Danzas y Tamboras, “Chimichagua danza por la paz de Colombia”, declarado patrimonio cultural del departamento del Cesar, parece tener cada día menos importancia. Desde el año 2019 no hay registro de la realización del evento y, desde entonces, cada finales de junio e inicios de julio, los recuerdos del Festival de Danzas y Tamboras vuelven al pensamiento de quienes disfrutaban de este momento y se desvanecen como las llamas cuando acaba su furia.
¿Por qué un evento tan importante para el pueblo y la región, que se fundó en el año 1979 y logró llevar a un pequeño pueblo del Cesar diversos bailes y cantos tradicionales de un país entero, desaparece fácilmente sin explicación ni preocupación alguna?











