Era 20 de febrero del año 1928 cuando el inclemente sol de la Guajira fue testigo del nacimiento de uno de los más grandes y célebres compositores del folclor vallenato, quien con los ‘ojos del alma’, compuso inolvidables éxitos .
Leandro Díaz como fue bautizado, siendo tan solo un bebé, no pudo observar la suntuosidad de la que había sido elegida como su tierra, pues fue ciego de nacimiento.
Su ceguera, que no fue un limitante, le permitió componer las más hermosas canciones que surgieron de las más vastas experiencias personales y las fastuosidades del amor en las que regularmente se veía involucrado.











