Cada día que pasa exalto más a nuestros campesinos analfabetas y ágrafos que construyeron la música vallenata, quienes sin tener ninguna formación académica realizaron unas nuevas formas lingüísticas homogéneas, para hacerse entender en sus diversas aldeas.
Ese lenguaje está ahí y sigue inmerso en sus canciones, que puede servir para un estudio profundo, por parte de quienes son especializados en los temas de la lingüística, semántica y figuras literarias.
Ellos no tuvieron a la mano la lectura del romancero español o profundos tratados, sobre todo, los que tenían que ver con el buen decir del lenguaje. Muchos de ellos, hablo de los padres del vallenato, aprendieron a firmar cuando se iban a casar, de ahí en adelante, solo sus dones fueron los encargados de hacerlos figuras relevantes.











