El pueblo de Valledupar ha sido cuna de gran cantidad de personas que han sobresalido por su inteligencia a pesar de ser analfabetas y de haber vivido con apenas aquello que Dios les ha dado a diario.
Recuerdo a Evangelista Triana, quien ha sido la base para infinidad de cuentos; a Carlos Romero, quien como correo del partido liberal en la Guerra de los Mil Días hacía en un solo día a pie la jornada desde esta población hasta Fundación y Aracataca sin cansarse.
También fueron notorios algunos hombres del barrio Cañaguate como los Galindo, los Aramendiz y los Rodríguez, pioneros de la siembra de café en la región de Azúcar Buena, hoy una de las despensas de la ciudad. De este mismo barrio y partícipes de la historia de Valledupar, están los famosos borrachitos Diógenes y Pacho Socarrás, José Araújo y todos los otros miembros de la Barra Chueca.











