Las pandemias siempre han acompañado al hombre en su transitar por la historia. La Ilíada, el poema épico fundacional de nuestra literatura, inicia con la narración de la peste maligna con la que el dios Apolo castiga a las huestes aqueas porque el Atrida cometió un desaire al sacerdote Crises.
Corría el año 1348 cuando estalla en Europa la terrible Peste Negra que sirvió de inspiración para que Giovanni Bocaccio escribiera El Decamerón, que, al estilo de Las Mil y una noches, se compone de una serie de relatos que un grupo de 10 jóvenes que, aislados en una mansión campestre, empiezan a pasar el tiempo narrando relatos cortos.
Desde principios del siglo XX la peste no se había hecho presente. Incluso llegamos a pensar que era cosa del pasado o de lugares remotos, como el ébola, que la gripe española era solo un recuerdo y el sida una enfermedad exclusiva de algunas minorías.











