Cuando leí las primeras líneas supe que era un libro que no iba a poder dejar hasta llegar al final. Obliga, con una narración fluida, a conocer ¿o a hacer parte de?, ese mundo en el que “…unas niñitas nativas, todas silvestres, que iban a la escuelita y de repente empezaban a crecer…”. Hablo de ‘Las Killer Gringo’, la primera novela publicada del escritor y artista visual, nacido en Villanueva, La Guajira, Jarol Ferreira Acosta.
De él conozco sus columnas de opinión, que siempre me dejan pensando; de su poesía, tanto que me serví de unos de sus versos (“…Para que me leas uso vidas / pesadillas que recuerdan cosas que viví…”) como epígrafe de una de mis novelas; una noche pasé varias horas sentada en el piso de ‘La Construcción’, su casa, observando sus acuarelitas que había regado por el suelo; ahora en este poderoso libro, en el que no hay eufemismos, ni recursos ocultos, solo una claridad no invocada, puramente espontánea, nos lleva a blindarnos con un poco de fantasía para que podamos soportar la realidad.
COMENTARIOS DE UN MAESTRO
Quise comentar el delicioso asombro que me produjo el libro con una persona que ha conocido, leído y releído la novela desde cuando Ferreira Acosta comenzó a escribirla, el magister en Lingüística aplicada a la enseñanza del español como lengua extranjera, Joaquín Rúa Coll, quien no se limitó a hablar solo de ‘Las Killer Gringo’, sino más de su obra: “Cuando leemos la obra literaria de Jarol Ferreira, su poesía y su narrativa, no debemos desconocer algo interesante, y es su capacidad de mirar un horizonte amplio, porque participa también como creador dentro de las artes visuales, la pintura, la escultura y los diseños publicitarios”.











