Madre solo hay una, pero en el mundo del vallenato hay varias que han dejado una profunda huella en los corazones de los ‘vallenateros’ y hoy el diario EL PILÓN las recuerda con cariño.
Elvira Maestre, ‘Mamá Vila’
Diomedes Díaz y su señora madre, Elvira Maestre ‘Mamá Vila’
Elvira Maestre, cariñosamente conocida como “Mamá Vila”, fue una figura central en la vida de Diomedes Díaz. Su amor y dedicación fueron inmortalizados en canciones como “Gracias por quererla”, donde Diomedes expresa su gratitud hacia su mamá: “Hoy en día se me antoja de cantarle a mi mamá y elogiar ese vientre que fecundó a su hijo…”.
La influencia de Mamá Vila en la vida y obra de Diomedes es incuestionable, siendo ella una fuente constante de inspiración y fortaleza para el artista.
Estas madres no solo dieron la vida a grandes artistas, sino que también moldearon su carácter y pasión por la música. Su legado vive en cada acorde y letra que sus hijos han compartido con el mundo.
Hilda Suárez ‘Doña Hilda’
Omar Geles y su señora madre, Hilda Suárez ‘Doña Hilda’
Omar Geles, reconocido por su sensibilidad y talento, encontró en su madre, Hilda Suárez, una fuente inagotable de inspiración. Ella no solo lo apoyó emocionalmente, sino que también incentivó su amor por el acordeón desde temprana edad.
En una ocasión, mientras lavaba ropa, le ofreció unos centavos para que tocara el instrumento, gesto que marcó profundamente al joven Geles.
Esta relación maternal se ve reflejada en varias de sus composiciones. En “Los caminos de la vida”, Geles narra las dificultades que enfrentaron juntos, destacando la fortaleza de su madre al criar sola a sus hijos tras la partida del padre.
Otra muestra de su devoción es la canción “Serenata a mamá”, donde expresa: “Cuánto quisiera que no te me envejecieras y que tus años se los sumen a mis años…”.
Poco antes de su fallecimiento en mayo de 2024, Geles presentó “Lo que vivió mamá”, una emotiva pieza donde rinde tributo a su madre y a todas las mujeres que, como ella, han sido pilares en la vida de sus hijos.
Sara María Baquero ‘La Vieja Sara’
Emiliano Zuleta Baquero y su señora madre, Sara Baquero ‘La Vieja Sara’.
Sara María Salas Baquero, conocida popularmente como ‘La Vieja Sara’, nació el 9 de agosto de 1892 en La Jagua del Pilar y se convirtió en una de las mujeres más representativas de los orígenes del vallenato tradicional.
Campesina, versiadora y amante de la música, vivió gran parte de su vida en el corregimiento de El Plan, donde su casa fue punto de encuentro para juglares, compositores y parrandas que marcaron la historia del folclor.
Fue madre de Emiliano Zuleta Baquero y de Toño Salas, pilares de la reconocida dinastía Zuleta Díaz. Su influencia fue clave en la formación musical y cultural de sus hijos, heredándoles el talento para la improvisación, la piqueria y el amor por el vallenato.
Además de ser recordada por su carácter fuerte y su carisma, también lideraba celebraciones religiosas y reuniones culturales en El Plan.
La importancia de ‘La Vieja Sara’ dentro del folclor vallenato quedó inmortalizada en canciones y versos. El compositor Rafael Escalona le dedicó en 1948 el clásico merengue La Vieja Sara, inspirado en la amistad que mantenía con la familia Zuleta.
Ana Antonia Ospino Campo ‘La Vieja Nuñe’
Israel Romero y su señora madre, Ana Antonia Ospino ‘La Vieja Nuñe’.
Ana Antonia Ospino Campo, conocida cariñosamente en el folclor vallenato como ‘La Vieja Nuñe’, fue una de las matronas más representativas de la Dinastía Romero. Oriunda de Villanueva, La Guajira, conformó junto al acordeonero Escolástico Romero uno de los hogares más influyentes en la historia de la música vallenata tradicional, desde donde surgieron figuras fundamentales del género durante buena parte del siglo XX.
De esa unión nacieron reconocidos músicos y compositores como Israel Romero, fundador del Binomio de Oro de América; Rosendo Romero, conocido como ‘El Poeta de Villanueva’; además de Norberto, Limedes, Rafael y Misael Romero, quienes también heredaron la vocación musical familiar. Su hogar en el barrio El Cafetal de Villanueva fue considerado un punto de encuentro para músicos, compositores y amantes del vallenato tradicional.
Dentro del folclor vallenato, ‘La Vieja Nuñe’ fue reconocida como símbolo de la tradición y la herencia musical de los Romero. Diversas composiciones y relatos alrededor de la dinastía la mencionan como inspiración y figura central de la familia, exaltando su papel como madre y guía de una generación de artistas que ayudó a consolidar el vallenato como una de las expresiones culturales más importantes del Caribe colombiano.






