En esta oportunidad, la muestra se construye a partir de una serie de recorridos en algunos territorios de la comunidad indígena Mocaná en el departamento del Atlántico y por las calles de la ciudad de Barranquilla. A partir de ello, el artista comienza a establecer un diálogo visual en el que conecta el espíritu iconográfico y simbólico que históricamente ha representado la cosmovisión de esta etnia con los diversos discursos de la gráfica popular que día a día se toman el espacio público en busca de la reivindicación de las diversas prácticas socioculturales que en él se accionan.
En ese sentido, Prado les hace partícipe a los espectadores de su obra de una experiencia visual efímera, híbrida y ambigua que busca insertarse simbólicamente en los imaginarios visuales de la vida contemporánea.






