En el arte, como en la vida, nada que pretenda ser eterno se sostiene sobre un solo punto. Se necesita de la tríada, de esa geometría sagrada que otorga equilibrio y propósito. Hoy, en este 2026 donde miramos el camino recorrido, mi alma de curadora siente la necesidad de nombrar a los pilares que hacen posible el milagro del ArtVA. Si Valledupar es hoy un faro cultural, es porque este “trípode” de voluntades decidió que la belleza es nuestra mayor urgencia.
En un vértice habita la fuerza estratégica de Juan Carlos Quintero y el equipo de EL PILÓN. Juan Carlos no solo pone la plataforma mediática; él opera en la sombra con una alta gerencia que logra que todo esté a tiempo, sorteando con destreza las dificultades de recursos que siempre acechan a una feria tan visionaria. En otro, la visión de Leonor Dangond Castro desde el Museo de Arte de Valledupar, quien con mano maestra equilibra y dispone los recursos para que la operación fluya con la dignidad que el arte merece.
Y cerrando este triángulo perfecto, dándole el pálpito, la mística y motor, están ellos: Tannia Durán Quintero y César González, la encarnación del Colectivo Cultural del Cesar. Mi historia con ellos no nació ayer; nuestras manos se entrelazaron por primera vez en aquel abril de 2022, durante el Primer Festival de las Artes Plásticas del Cesar, en el marco del 55° Festival de la Leyenda Vallenata. Bajo los techos de la Biblioteca Departamental Rafael Carrillo Lúquez, compartimos la adrenalina de la organización, donde tuve el honor de realizar la curaduría colegiada para la exposición EmPoderArte II.











