CULTURA

El tejido de canastos con bejuco, un oficio ancestral que conserva artesano en Sempegua

Jimmy Canabal Cabrales tiene 20 años fabricando cestas para recolectar café, hacer mercado y guardar ropa.

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El tejido de canastos con bejuco, un oficio ancestral que conserva artesano en Sempegua

El tejido de canastos con bejuco, un oficio ancestral que conserva artesano en Sempegua

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Más de 300 kilómetros recorrió en autobús Jimmy Canabal Cabrales, desde el corregimiento de Sempegua, en el municipio de Chimichagua, hasta Valledupar para mostrar los canastos que teje a base de bejuco de agua, rescatando una tradición ancestral que le permite obtener ingresos económicos para sostener a su familia.

Aunque anteriormente se dedicaba a la pesca en la ciénaga de Zapatosa, desde hace 20 años el artesano vio en la fabricación de cestas una oportunidad para mitigar los impactos de la contaminación ambiental mientras preserva su cultura.

“Estoy trabajando las artesanías porque es una manera rentable de vivir y también porque que es una contribución para la reducción de la bolsa plástica porque si una persona tiene un canasto de mercar lleva poquitas bolsas a la casa y es una contribución para reducir la contaminación”, dijo Canabal Cabrales a EL PILÓN.

Su oficio lo aprendió en la Sierra Nevada de Santa Marta cuando indígenas le enseñaron a elaborar estos productos para recolectar café, guardar la ropa y hacer mercado; así como botellones para flores, que sirven como decoración en las casas.

SU SUEÑO: AMPLIAR EL NEGOCIO

Son alrededor de tres horas que invierte Jimmy Canabal tejiendo los canastos que luego comercializa en $25.000 y $80.000, pero su objetivo a mediano plazo es expandir su negocio para que más personas puedan adquirir sus artesanías.

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