Yeraldin Hernández se acostumbró a resistir. Primero, al dolor de una artritis reumatoide que casi la deja sin caminar. Luego, al diagnóstico de cáncer que la tuvo postrada por meses. Y cuando creyó que había recuperado su vida entre tambores, fotos, turistas y murales, ahora enfrenta un nuevo golpe: el inminente desalojo del Museo del Folklor, la casa que levantó con sus manos en el Callejón de La Purrututú, en pleno centro histórico de Valledupar.
“Fue construido a pulso, con retazos de MDF( tablero que se fabrica con fibras de madera triturada), con la ayuda de amigos, artistas y vecinos. No es un negocio, es un homenaje a nuestra cultura”, dice con la voz entrecortada la mujer que los propios artistas, como Jorge Oñate, bautizaron como la mejor guía musical de Valledupar.






