Cuando desde Valledupar subíamos, con mis hermanas a visitar a la bella población de Atánquez en compañía de mi padre Pepe Castro, el médico Hermes Pumarejo Hernández y José Antonio Mindiola, al pasar por La Mina, mi padre suspendía la música de Calixto que generalmente escuchaba para sacar del gavetero de su Jeep un casete que reproducía una linda canción interpretada por los hermanos Zuleta Díaz y que hace honor al patrono de las gentes del poblado que nos esperaba y de quienes él sabía nos recibirían con cariño.
Una vez allí; en casa de Doris Mindiola, ganábamos confites y dulces extraídos de la mochila de Toño y nos hacía cantar en competencia la canción compuesta al patrono de los Atanqueros:
“… San Isidro labrador, patrono de los labriegos, tu que estás allá en el Cielo me vas a hacer un favor; me le dices al Señor que con su mano derecha me vigile la cosecha que yo soy agricultor… ”.











