La tumba de Diomedes Díaz Maestre se convirtió en un punto de encuentro para los amantes de su música, quienes cada 26 de mayo la visitaban para rendirle homenaje al ‘ídolo de las multitudes’, sin embargo, en esta oportunidad no se escucharon los aires de los acordeones ni las voces de los verseadores.
En esta ocasión un perenne silencio acompañó el mausoleo de quien a lo largo de su carrera musical estuvo acostumbrado a vivir en medio de la romería.
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