Para todo el sector cultural del Cesar y del Caribe es doloroso saber que ya el Dari, el ‘pequeño gigante’ —como siempre le llamaba— ya no estará más con nosotros en su apariencia física y solo la memoria de su trasegar cultural le darán presencia en cada uno de los rincones de la región en donde dejó traza como gestor y promotor de procesos de gestión cultural, dinamización de la lectura y organización de bibliotecas.
Es que Darío fue un gestor cultural a carta cabal, por vocación y oficio, desde sus estudios de bachillerato. Tanto así, que su servicio social del bachillerato lo hizo en la biblioteca de la Casa de la Cultura de Valledupar, en donde se contagió con el incurable virus de la bibliomanía, del cual no se pudo curar ni en sus últimos días; y dado su empeño e inicios en la actividad cultural de la promoción de la lectura, la gestión, el teatro, antes de ingresar a la universidad recibió el título de Bachiller Honoris Causa en Gestión Cultural, otorgado por el Liceo Gabriel García Márquez, que recién habíamos fundado con un par de compañeros maestros y en donde él cursó la básica secundaria y no pudo realizar la media vocacional, porque el colegio solo ofrecía hasta ese nivel; pero cuando lo completó estableció las modalidades de Bachillerato en Bellas Artes y en Gestión Cultural, de donde sí egresaría su hermana Gina, hoy suboficial retirada de la Policía Nacional.











