El juglar Lorenzo Miguel Morales Herrera, quien nació el viernes 19 de junio de 1914 en el caserío de Guacoche, solía asegurar que siempre dejaba la huella antes de poner el pie, y además cuando la inspiración lo visitaba tomaba su acordeón cantando esos vallenatos con historias calcadas en su corazón.
Luego de tener regados los versos en su memoria tomaba una hoja de papel y escribía poco a poco. En esa hoja, la ortografía no tenía cabida porque sus estudios no fueron muchos, pero para él lo importante era entender lo escrito.











