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Columnista - 12 abril, 2010

Crecimiento y Desarrollo económico: precisiones

Por: Imelda Daza Cotes El tema económico es preocupación constante de pensadores, gobernantes, políticos, trabajadores, empresarios y de los ciudadanos en general. Sin embargo, la comprensión de las complejidades económicas no es asunto de dominio común, no tanto por lo extraño del asunto sino porque los responsables del manejo de la economía del país se […]

Por: Imelda Daza Cotes

El tema económico es preocupación constante de pensadores, gobernantes, políticos, trabajadores, empresarios y de los ciudadanos en general. Sin embargo, la comprensión de las complejidades económicas no es asunto de dominio común, no tanto por lo extraño del asunto sino porque los responsables del manejo de la economía del país se ocupan poco de instruir a la ciudadanía acerca de las decisiones que toman en materia económica y además suelen ocultar o tergiversar las verdades que hay detrás de las cifras y de los resultados económicos que casi siempre reflejan los desaciertos en perjuicio de la mayoría.
El debate electoral debería ser la gran oportunidad para que los aspirantes a dirigir el país expusieran sus propuestas económicas para superar los graves males que afectan a buena parte de los colombianos. Así los electores tendrían la oportunidad de evaluar promesas y propuestas según sus conveniencias e intereses.
Un asunto de gran trascendencia que los electores deberían tener en cuenta al evaluar las propuestas de los candidatos tiene que ver con los conceptos CRECIMIENTO Y DESARROLLO ECONÓMICO, que si bien están íntimamente relacionados no expresan lo mismo. El primero se refiere al incremento de ciertas magnitudes macroeconómicas como el PIB, pero no dice mucho acerca del empleo de los recursos disponibles. Colombia es un país especialmente dotado por la naturaleza y dispone además de una amplia población dispuesta a trabajar. La gran paradoja es que en esa sociedad conviven la pobreza extrema y la opulencia ofensiva, la producción precaria y atrasada al lado de la modernidad financiera y consumista. Es una sociedad dual, desarticulada, inconexa, injusta, donde el crecimiento de la economía significa muy poco para la mayoría porque éste beneficia fundamentalmente a un reducido grupo de habitantes. Ese es el origen de un conflicto que varios de los candidatos pretenden ignorar. La economía por sí misma no propicia la igualdad. El crecimiento del PIB permite hacer frente a una parte de las necesidades que crecen constantemente, pero nunca es suficiente porque la riqueza se distribuye de forma desigual e inequitativa. De otra parte el país subutiliza buena parte de los recursos disponibles. Alcanzar el pleno empleo de los mismos exige transformaciones sustanciales en la organización social y económica y ese es el compromiso que evaden los gobernantes. La infrautilización de los recursos productivos afecta sobre todo al trabajo. La economía puede crecer sin aumentar el empleo. El desempleo es una de las peores lacras de la economía de mercado; genera todo tipo de males en quienes lo padecen. En días pasados este diario registró como noticia cuatro casos de suicidios, tres de los cuales se atribuyeron al desempleo. Es comprensible la desesperación.
No basta pues que la economía crezca, es necesario que el crecimiento beneficie a todos.  Hay que aspirar al desarrollo económico como proceso de crecimiento de la actividad económica que va acompañado de paz social, de estabilidad política y de progreso armónico de las relaciones sociales y humanas. El desarrollo es un concepto asociado al bienestar, a la distribución justa de la riqueza, de la renta y a la sostenibilidad ambiental.
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) pone especial énfasis al concepto integral de desarrollo humano, como un proceso transformador que le garantice a la población la atención satisfactoria de las necesidades básicas, esto es alimentación, salud, vivienda, educación y recreación, es decir implementar un proceso de desarrollo que elimine la pobreza. Según los pronósticos del Ministerio de Hacienda la economía colombiana seguirá creciendo. La pregunta es: ¿para beneficio de quién? Es esto lo que hay que preguntarles a los candidatos a la presidencia. Los que encabezan las encuestas sólo han dicho vaguedades, generalidades sin mucho sentido y sin compromiso con los problemas del país.

Columnista
12 abril, 2010

Crecimiento y Desarrollo económico: precisiones

Feel the sand on your feet, not your wardrobe weight.
Imelda Daza Cotes

Por: Imelda Daza Cotes El tema económico es preocupación constante de pensadores, gobernantes, políticos, trabajadores, empresarios y de los ciudadanos en general. Sin embargo, la comprensión de las complejidades económicas no es asunto de dominio común, no tanto por lo extraño del asunto sino porque los responsables del manejo de la economía del país se […]


Por: Imelda Daza Cotes

El tema económico es preocupación constante de pensadores, gobernantes, políticos, trabajadores, empresarios y de los ciudadanos en general. Sin embargo, la comprensión de las complejidades económicas no es asunto de dominio común, no tanto por lo extraño del asunto sino porque los responsables del manejo de la economía del país se ocupan poco de instruir a la ciudadanía acerca de las decisiones que toman en materia económica y además suelen ocultar o tergiversar las verdades que hay detrás de las cifras y de los resultados económicos que casi siempre reflejan los desaciertos en perjuicio de la mayoría.
El debate electoral debería ser la gran oportunidad para que los aspirantes a dirigir el país expusieran sus propuestas económicas para superar los graves males que afectan a buena parte de los colombianos. Así los electores tendrían la oportunidad de evaluar promesas y propuestas según sus conveniencias e intereses.
Un asunto de gran trascendencia que los electores deberían tener en cuenta al evaluar las propuestas de los candidatos tiene que ver con los conceptos CRECIMIENTO Y DESARROLLO ECONÓMICO, que si bien están íntimamente relacionados no expresan lo mismo. El primero se refiere al incremento de ciertas magnitudes macroeconómicas como el PIB, pero no dice mucho acerca del empleo de los recursos disponibles. Colombia es un país especialmente dotado por la naturaleza y dispone además de una amplia población dispuesta a trabajar. La gran paradoja es que en esa sociedad conviven la pobreza extrema y la opulencia ofensiva, la producción precaria y atrasada al lado de la modernidad financiera y consumista. Es una sociedad dual, desarticulada, inconexa, injusta, donde el crecimiento de la economía significa muy poco para la mayoría porque éste beneficia fundamentalmente a un reducido grupo de habitantes. Ese es el origen de un conflicto que varios de los candidatos pretenden ignorar. La economía por sí misma no propicia la igualdad. El crecimiento del PIB permite hacer frente a una parte de las necesidades que crecen constantemente, pero nunca es suficiente porque la riqueza se distribuye de forma desigual e inequitativa. De otra parte el país subutiliza buena parte de los recursos disponibles. Alcanzar el pleno empleo de los mismos exige transformaciones sustanciales en la organización social y económica y ese es el compromiso que evaden los gobernantes. La infrautilización de los recursos productivos afecta sobre todo al trabajo. La economía puede crecer sin aumentar el empleo. El desempleo es una de las peores lacras de la economía de mercado; genera todo tipo de males en quienes lo padecen. En días pasados este diario registró como noticia cuatro casos de suicidios, tres de los cuales se atribuyeron al desempleo. Es comprensible la desesperación.
No basta pues que la economía crezca, es necesario que el crecimiento beneficie a todos.  Hay que aspirar al desarrollo económico como proceso de crecimiento de la actividad económica que va acompañado de paz social, de estabilidad política y de progreso armónico de las relaciones sociales y humanas. El desarrollo es un concepto asociado al bienestar, a la distribución justa de la riqueza, de la renta y a la sostenibilidad ambiental.
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) pone especial énfasis al concepto integral de desarrollo humano, como un proceso transformador que le garantice a la población la atención satisfactoria de las necesidades básicas, esto es alimentación, salud, vivienda, educación y recreación, es decir implementar un proceso de desarrollo que elimine la pobreza. Según los pronósticos del Ministerio de Hacienda la economía colombiana seguirá creciendo. La pregunta es: ¿para beneficio de quién? Es esto lo que hay que preguntarles a los candidatos a la presidencia. Los que encabezan las encuestas sólo han dicho vaguedades, generalidades sin mucho sentido y sin compromiso con los problemas del país.