¡Buenos días queridos lectores!
Ayer recibí una llamada de una habitante de la urbanización OGB, en el sur de Valledupar. Una señora muy molesta me contó que hace tres días corría por las calles de su urbanización aguas fétidas, al parecer, provenientes de la invasión aledaña, Emmanuel.
Según denunció la mujer, los habitantes de la invasión, divididos por un muro, afectan el barrio y no ha habido controles por parte de las autoridades.











