Esta crónica se adentra en el corazón de esos relatos inmortales: los mitos y leyendas que, generación tras generación, siguen tejiendo el tapiz invisible de nuestra identidad. Prepárense para cruzar el umbral donde la ficción se confronta así misma y el miedo es la única regla.
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Dicen que el Corso Rodríguez había estado tomándose unos tragos en Palenque aquella noche. Ya pasaban las dos y media de la madrugada cuando decidió irse para su casa. Vivía por el barrio Kennedy, así que optó por irse a pie.






