En la Casa de la Cultura, la franja ‘Voces emergentes’ de la Feria del Libro de Valledupar reunió a Katleen Navarro, Andrea Guerra, Luz Andrea Gómez y Marian Almeida, cuatro autoras que compartieron poemas, manuscritos y confesiones íntimas para demostrar que la escritura puede ser refugio emocional, herramienta terapéutica y espacio de sanación colectiva.
Entre metáforas del duelo, diarios íntimos y novelas que cruzan lo real con lo fantástico, la Feria del Libro de Valledupar (Felva 2026) abrió un espacio para que nuevas voces de la ciudad hablaran de salud mental desde la literatura.
Del diario personal a un auditorio
Kathleen Navarro, quien leyó una serie de poemas personales nacidos de su diario, de las conversaciones con su psicóloga, del manejo del duelo y de las pequeñas escenas del día a día, contó cómo la escritura atraviesa su vida, su estabilidad emocional y la relación consigo misma. “Escribir me ayuda a reconocerme, contarme lo que pasa con mis propias palabras para poder vivir”, asegura la poeta.
En uno de los fragmentos compartidos, perteneciente a su poema Espacio, la autora describió una idea que le rondó tras una sesión con su psicóloga: «No es lo que ella dice, ella solo quiere entender, yo solo quiero encontrar el espacio del que tanto habla. En el periódico no está, ya lo busqué, mis manos quedaron olorosas a tinta, una alergia al fracaso, el espacio se escapó y yo no fui lo suficientemente rápida ni lista para capturarlo», versos que retratan la búsqueda de un lugar interno para tramitar el dolor.
Lo que callamos y lo que sana
Andrea Guerra con «Fingir es traicionarse», una lectura en la que las emociones contenidas y las grietas de la vida cotidiana se transformaron en poemas breves y directos. Sus textos se movieron entre la vulnerabilidad y la resistencia, y plantearon la poesía como posibilidad de nombrar aquello que muchas veces se silencia en la conversación pública sobre la salud mental.
En otro momento de su intervención, Guerra recordó la dimensión social de la poesía y citó al poeta samario José Barreneche, autor de Versos que brotan en tiempos de emancipación. Luego cerró con el poema «Conciencia», escrito en 2020, donde evocó las protestas con versos como: «Calderos en las calles hoy son el sonido de la protesta. Las jóvenes, a utensilios de cocina, le dimos sentido de revolución… Vivas nos queremos para luchar. Vivas no le servimos al gobierno nacional. Vivas no nos podrán callar».
Luz Oculta, la novela inédita de Luz Andrea Gómez
El componente narrativo llegó con «Entre la realidad y lo extraordinario», intervención de la escritora Luz Andrea Gómez, quien compartió fragmentos de su novela inédita Luz oculta.
La historia sigue a Amalia, una exitosa psiquiatra que descubre que sus padres la abandonaron para fundar la Biblioteca Andaluz y decide no volver a leer ni tocar un libro; veinte años después, impulsada por la necesidad de entender ese abandono y recuperar el vínculo con ellos, entra a la biblioteca pública más grande de Valledupar, donde descubre «Luz oculta», una habitación secreta capaz de sanar las heridas del alma a través de los libros, con la complicidad de Ricardo, un lector que le devuelve la esperanza leyendo en voz alta.
En conversación con el escritor Miguel Barrios Payares, Gómez reflexionó sobre cómo la ficción puede elaborar traumas familiares y abrir caminos de reconciliación interior.
Insomnio, papas fritas y rebeldía
Marian Almeida con «Poemas de insomnio y papas fritas», una lectura de textos de su libro inédito, en el que convergen la fragilidad emocional, las noches en vela y la observación de los gestos mínimos del entorno. En uno de los momentos más intensos de su participación, Almeida leyó un poema atravesado por la tusa y el desencanto amoroso: “Mis órganos supuran y salen de mis tejidos angustiosos. Dame tiempo que huela silencio, sangre y muerte. Dame tiempo para volver al suspiro. Mi cama tiene hormigas y duendes. Dame tiempo para volver porque mi cuerpo está purulento. Dame tiempo que estoy buscando en el corazón. Aquí está pasando de todo”, versos en los que el cuerpo herido se convierte en metáfora del duelo emocional.
Tras la lectura, la autora se presentó ante el público: “Mi nombre es Marian y encontré en la poesía un nuevo lenguaje, una manera de contar eso que a veces no nos atrevemos a decir en las palabras coloquiales de manera normal”. Lanzó una invitación a quienes escriben en silencio: “Yo creo que todos somos potenciales escritores… siempre mi mensaje es ese: que en algún momento de sus vidas se atrevan a contar eso que tanto guardan, porque a través de la poesía también sanamos, conectamos con otros y no sabemos de pronto a quién estamos salvando o quién nos está salvando a nosotros”.






