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Columnista - 15 febrero, 2010

Chile: De vuelta a la derecha

Por: Imelda Daza Cotes Con cierta regularidad se leen comentarios favorables a las políticas implementadas en Chile durante la dictadura de Pinochet, con la asesoría de los famosos Chicago Boys impulsados por el Nobel de economía Milton Friedman, ideólogo que, desde la universidad de Chicago se dedicó a desprestigiar a Keynes, a predicar las bondades […]

Por: Imelda Daza Cotes
Con cierta regularidad se leen comentarios favorables a las políticas implementadas en Chile durante la dictadura de Pinochet, con la asesoría de los famosos Chicago Boys impulsados por el Nobel de economía Milton Friedman, ideólogo que, desde la universidad de Chicago se dedicó a desprestigiar a Keynes, a predicar las bondades del libre mercado y la necesaria reducción del papel y del tamaño del Estado en la economía. Las formulaciones de esta derecha neoliberal pueden resumirse en:
-Flexibilización laboral que consiste en suprimir todo control a la fijación de salarios, modificación de las leyes laborales para permitir métodos de contratación en los que prime la temporalidad, facilidades de despidos o suspensiones y recorte de todo tipo de prestaciones. Los trabajadores pierden así sus derechos y carecen de protección laboral
-Eliminación de todo control a los precios internos a la inversión extranjera y a las exportaciones e importaciones. Se impone el libre comercio en todos los órdenes y se suprimen las tarifas aduaneras convencidos de que las disparidades en los niveles de desarrollo entre los países no sólo no se dispararán sino que se reducirán. Se ponen de moda los Tratados de Libre Comercio que no han hecho más que profundizar las inequidades
-Reducción del tamaño del Estado y de su participación como agente económico. Esto exige privatizar las empresas estatales y entregarle al capital privado el control y casi que el manejo de la economía.
Pero la aplicación de este modelo requería de condiciones especiales, porque ningún país en paz, estaba dispuesto a regresar al capitalismo salvaje, que es la esencia del neoliberalismo.  La dictadura chilena brindó una oportunidad ideal. El precio que pagaron los chilenos está expresado en los horrores del pinochetismo con sus miles de asesinatos, desapariciones, torturas, libertades cercenadas, derechos conculcados, violación sistemática de los DDHH y una diáspora que no termina, porque la mayoría de los cientos de miles de chilenos expatriados, exiliados, asilados, desplazados, desterrados, no han podido regresar a su país porque, a pesar de 19 años de gobierno de la Concertación(alianza democristiana-socialista), las condiciones políticas, económicas y sociales del Chile postdictadura no lo permiten.
Es decir la Concertación no se propuso nunca superar los daños de la dictadura sino que se convirtió, como dijo el pensador Atilio Borón, en la “copia” del pinochetismo y tal vez por eso los chilenos optaron ahora por un “original”, por Sebastián Piñera el candidato ganador en las recientes elecciones. El país vuelve así a ser manejado por una derecha que ya ha advertido cuáles serán sus pautas de gobierno:
Tendrá en altos cargos a figuras que apoyaron la dictadura. Privatizará la empresa estatal del cobre. Reducirá el tamaño del aparato estatal, lo cual se traducirá en disminución de los programas sociales. Impondrá la llamada flexibilización laboral, esto incluirá un ajuste(léase rebaja) del salario mínimo para jóvenes entre 18 y 21 años y reducción de las indemnizaciones por despidos
En el escenario latinoamericano el triunfo de Piñera es aplaudido por esa derecha que parece haber encontrado el líder que le faltaba para restaurar el neoliberalismo en América Latina. El propósito inmediato parece ser incidir en los resultados electorales de países vecinos, Argentina y Brasil.
En su primera rueda de prensa el nuevo presidente dejó claro su estilo cuando advirtió  que no aceptaba preguntas relacionadas con sus negocios particulares.  La libertad de expresión empieza a inquietar a los demócratas. Los diarios El Mercurio y La Tercera apoyan incondicionalmente a Piñera que es dueño de un canal de televisión; los otros canales privados tambien lo respaldan y el diario La Nación, que pertenece al gobierno, se especula que va a ser cerrado. Cualquier parecido con la realidad colombiana será pura coincidencia?

Columnista
15 febrero, 2010

Chile: De vuelta a la derecha

Feel the sand on your feet, not your wardrobe weight.
Imelda Daza Cotes

Por: Imelda Daza Cotes Con cierta regularidad se leen comentarios favorables a las políticas implementadas en Chile durante la dictadura de Pinochet, con la asesoría de los famosos Chicago Boys impulsados por el Nobel de economía Milton Friedman, ideólogo que, desde la universidad de Chicago se dedicó a desprestigiar a Keynes, a predicar las bondades […]


Por: Imelda Daza Cotes
Con cierta regularidad se leen comentarios favorables a las políticas implementadas en Chile durante la dictadura de Pinochet, con la asesoría de los famosos Chicago Boys impulsados por el Nobel de economía Milton Friedman, ideólogo que, desde la universidad de Chicago se dedicó a desprestigiar a Keynes, a predicar las bondades del libre mercado y la necesaria reducción del papel y del tamaño del Estado en la economía. Las formulaciones de esta derecha neoliberal pueden resumirse en:
-Flexibilización laboral que consiste en suprimir todo control a la fijación de salarios, modificación de las leyes laborales para permitir métodos de contratación en los que prime la temporalidad, facilidades de despidos o suspensiones y recorte de todo tipo de prestaciones. Los trabajadores pierden así sus derechos y carecen de protección laboral
-Eliminación de todo control a los precios internos a la inversión extranjera y a las exportaciones e importaciones. Se impone el libre comercio en todos los órdenes y se suprimen las tarifas aduaneras convencidos de que las disparidades en los niveles de desarrollo entre los países no sólo no se dispararán sino que se reducirán. Se ponen de moda los Tratados de Libre Comercio que no han hecho más que profundizar las inequidades
-Reducción del tamaño del Estado y de su participación como agente económico. Esto exige privatizar las empresas estatales y entregarle al capital privado el control y casi que el manejo de la economía.
Pero la aplicación de este modelo requería de condiciones especiales, porque ningún país en paz, estaba dispuesto a regresar al capitalismo salvaje, que es la esencia del neoliberalismo.  La dictadura chilena brindó una oportunidad ideal. El precio que pagaron los chilenos está expresado en los horrores del pinochetismo con sus miles de asesinatos, desapariciones, torturas, libertades cercenadas, derechos conculcados, violación sistemática de los DDHH y una diáspora que no termina, porque la mayoría de los cientos de miles de chilenos expatriados, exiliados, asilados, desplazados, desterrados, no han podido regresar a su país porque, a pesar de 19 años de gobierno de la Concertación(alianza democristiana-socialista), las condiciones políticas, económicas y sociales del Chile postdictadura no lo permiten.
Es decir la Concertación no se propuso nunca superar los daños de la dictadura sino que se convirtió, como dijo el pensador Atilio Borón, en la “copia” del pinochetismo y tal vez por eso los chilenos optaron ahora por un “original”, por Sebastián Piñera el candidato ganador en las recientes elecciones. El país vuelve así a ser manejado por una derecha que ya ha advertido cuáles serán sus pautas de gobierno:
Tendrá en altos cargos a figuras que apoyaron la dictadura. Privatizará la empresa estatal del cobre. Reducirá el tamaño del aparato estatal, lo cual se traducirá en disminución de los programas sociales. Impondrá la llamada flexibilización laboral, esto incluirá un ajuste(léase rebaja) del salario mínimo para jóvenes entre 18 y 21 años y reducción de las indemnizaciones por despidos
En el escenario latinoamericano el triunfo de Piñera es aplaudido por esa derecha que parece haber encontrado el líder que le faltaba para restaurar el neoliberalismo en América Latina. El propósito inmediato parece ser incidir en los resultados electorales de países vecinos, Argentina y Brasil.
En su primera rueda de prensa el nuevo presidente dejó claro su estilo cuando advirtió  que no aceptaba preguntas relacionadas con sus negocios particulares.  La libertad de expresión empieza a inquietar a los demócratas. Los diarios El Mercurio y La Tercera apoyan incondicionalmente a Piñera que es dueño de un canal de televisión; los otros canales privados tambien lo respaldan y el diario La Nación, que pertenece al gobierno, se especula que va a ser cerrado. Cualquier parecido con la realidad colombiana será pura coincidencia?