El más reciente informe de la Fundación Ideas para la Paz (FIP), publicado en febrero de 2026, encendió las alarmas sobre la expansión territorial del Ejército Gaitanista de Colombia (EGC), conocido como el Clan del Golfo.
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Para el departamento del Cesar, el documento revela que la influencia de este grupo armado se concentra fuertemente en la zona norte. De acuerdo con el mapa, la estructura encargada de operar en esta región es el Bloque Nelson Hurtado Simanca, el cual extiende sus tentáculos por el centro y sur del Magdalena, y el norte del Cesar.
La zona de influencia arropa a ocho municipios del norte: Valledupar, Pueblo Bello, Manaure, La Paz, San Diego, El Copey, Bosconia y el área norte de Agustín Codazzi.
Finanzas y guerra en la Sierra Nevada
Esta estructura armada no es un actor menor. El bloque cuenta con 1.373 integrantes, divididos en 265 hombres en armas y una extensa red de apoyo o “campaneros” conformada por 1.108 personas.
A diferencia de otras regiones del país donde el narcotráfico y la minería ilegal son los motores financieros, el informe detalla que en el norte del Cesar y el Magdalena, la principal fuente de financiación del grupo es la extorsión a comerciantes y ganaderos.
Además, las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta, que comparten Cesar, La Guajira y Magdalena, representan uno de los principales focos de violencia activa del grupo. El mapa de disputas de la FIP confirma que el Bloque Nelson Hurtado Simanca libra allí una guerra territorial directa contra las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada (ACSN), lo que mantiene bajo presión a las poblaciones rurales de Pueblo Bello, Valledupar y El Copey.
Mientras esta expansión continúa, el grupo mantiene en curso una mesa de diálogo sociojurídico en Catar con el Gobierno nacional, un proceso que avanza a contrarreloj frente a la recta final del actual mandato presidencial.






