El humedal El Eneal, origen del arroyo El Mamón de Leche en el suroccidente de Valledupar, concentra ahora los esfuerzos de Corpocesar y la Gobernación del Cesar mediante un proyecto de $211 millones que busca fortalecer la gobernanza comunitaria para frenar su degradación. Así lo anunció Mónica González, subdirectora de Gestión Ambiental de la corporación, quien priorizó este humedal por su “alta intervención” con asentamientos informales en la ronda hídrica, superando a María Camila y Sicarare en urgencia.
20 años de inoperancia
La sentencia del Tribunal Administrativo del Cesar del 28 de noviembre de 2005 protegió los derechos colectivos al ambiente sano y al espacio público en El Eneal, ordenando al municipio limpiar el manantial, recuperar la ronda invadida y detener vertimientos de aguas negras y basuras; Corpocesar debía monitorear la contaminación mensualmente. En enero de 2026, el Consejo de Estado confirmó la sanción por desacato al alcalde Ernesto Orozco, reconociendo esfuerzos aislados, pero concluyendo que persiste el incumplimiento material pese a casi dos décadas transcurridas.
Corpocesar documentó desde 2018 la intervención de la ronda del arroyo El Mamón —parte de la estructura ecológica principal según el POT—, con urbanizaciones, rellenos y residuos que redujeron su franja de protección de 15 metros por lado; en 2019 abrió proceso sancionatorio contra la Alcaldía por no actuar. Estudios registran 26 litros de agua por segundo aflorando en un cuerpo “bastante contaminado”, con decenas de toneladas de basura anuales.
El nuevo proyecto: gobernanza en seis meses
El proyecto “Implementación de acciones socioambientales para la protección y sostenibilidad de la biodiversidad y servicios ecosistémicos del humedal El Eneal” se articula con el Plan de Manejo Ambiental adoptado en enero de 2024 para El Eneal, María Camila y Sicarare, enfocándose en programas de gestión hídrica, buenas prácticas y regulaciones. Corpocesar aportará $100 millones y la Gobernación $111 millones, con ejecución en seis meses durante 2026.
“Las cinco metas priorizan divulgación del proyecto, intervenciones artísticas para sensibilización, creación de una estrategia de protección con participación comunitaria, fortalecimiento de valores ambientales, vía vigías locales multiplicadores contra residuos y vertimientos, y jornadas de limpieza en el humedal y arroyo”, amplió la subdirectora de Gestión Ambiental de la corporación. González enfatizó que estos vigías de la comunidad frenarán la presión antrópica identificada en el plan de manejo.
Roles definidos pero responsabilidades municipales
La delimitación de la ronda hídrica ya está zonificada como determinante ambiental por Corpocesar e incorporada en la modificación del POT municipal de 2023, pero “le corresponde al municipio hacer valer esa determinante, gestionar predios e identificar asentamientos”, aclaró González. Corpocesar vigilará vertimientos y residuos, mientras la Alcaldía y Emdupar manejan aseo y alcantarillado, competencias directas en disposición de basuras y tratamiento de aguas residuales.
El proyecto responde a fallos que exigen recuperar espacio público y eliminar vertimientos, pero no detalla reubicación de familias en invasiones ni obras estructurales, centrándose en gobernanza para “disminuir la degradación” vía educación y mesas técnicas con veedurías, JAC y Foro Ambiental del Cesar.
¿Sensibilización o restauración real?
Aunque el plan de manejo incluye restauración ecológica, este proyecto enfatiza acciones preventivas ante limitaciones financieras, sin metas cuantificables de área recuperada, reducción de contaminantes o cobertura vegetal en seis meses. En mayo de 2025, lluvias intensificaron inundaciones por basuras en El Eneal, con proliferación de caracoles africanos en viviendas vulnerables, ilustrando la urgencia más allá de limpiezas esporádicas.
La subdirectora celebró la articulación comunitaria para “establecer reglas y lineamientos” en el horizonte del plan de manejo, pero analistas ambientales cuestionan si la priorización de Eneal —el más intervenido— logrará resultados medibles sin mayor inversión municipal en infraestructura sanitaria. El éxito dependerá de indicadores públicos de biodiversidad, calidad de agua y percepción ciudadana, en un ecosistema que sigue simbolizando la tensión entre expansión urbana y equilibrio ecológico en Valledupar.
¿Cómo se sabrá si funcionó el proyecto?
Corpocesar evaluará el éxito de las intervenciones en el humedal El Eneal mediante indicadores definidos en el Plan de Manejo Ambiental de 2024, como el porcentaje de especies de flora y fauna monitoreadas y protegidas, el número de voluntarios unidos al programa de gestión —impulsado ahora con la Gobernación—, y el porcentaje de reducción de la contaminación medido en los monitoreos anuales de calidad del agua en el humedal y el arroyo El Mamón. La subdirectora de Gestión Ambiental, también destacó el número de conflictos resueltos entre comunidades y el programa, así como las alianzas establecidas con entidades gubernamentales, ONG y empresas privadas para la conservación.
Estos indicadores priorizarán tanto la biodiversidad como la participación comunitaria, alineándose con las metas del proyecto socioambiental de seis meses que busca mitigar presiones como residuos y vertimientos mediante vigías locales y mesas técnicas. Aunque no se mencionan explícitamente reducciones de emergencias por lluvias o inundaciones —un riesgo recurrente en El Eneal, los monitoreos de calidad hídrica y conflictos comunitarios indirectamente abordarán vulnerabilidades asociadas a la ronda invadida.
Frecuencia de rendición de cuentas
Los resultados se divulgarán anualmente a través de los informes de gestión de Corpocesar y la audiencia pública de ejecución del Plan de Acción Institucional, garantizando transparencia en el impacto conjunto de corporación, Gobernación y municipio. Su efectividad dependerá de la articulación con las sentencias judiciales que exigen recuperación concreta del ecosistema más intervenido de Valledupar.












