En el parque del barrio San Martín de Valledupar, donde Saulo José Posada Chacín solía jugar fútbol y compartir con sus amigos, se revive una memoria dolorosa que sobrevive al paso de los años. Saulo es una de las 13 personas a quienes la magistrada Ana Manuela Ochoa denominó “perdidos administrativamente”, víctimas de desaparición forzada por parte del Ejército, específicamente el Batallón de Artillería No. 2 La Popa, y luego presentadas falsamente como bajas en combate durante el conflicto armado.
Su hermana Alexandra Chacín, en una emotiva entrevista a EL PILÓN frente a la iglesia de San Martín, recuerda con nostalgia y tristeza aquellos tiempos: “Este parque de San Martín era de tierra y piedra, pero aquí veníamos a jugar y a celebrar con la comunidad. Saulo se crió en este barrio; su último día fue jugando aquí, para luego ser interceptado y llevado por miembros del Batallón La Popa”, relató.
Desaparición forzada en el cementerio
La desaparición forzada de Saulo fue seguida por otro acto cruel: su cuerpo, tras ser enterrado, fue sustraído de la tumba y hasta hoy sigue sin ser encontrado. “No sabemos dónde están sus restos, y nadie nos ha dado respuestas claras. La desaparición del cuerpo fue planeada“, denunció Alexandra, que ha enfrentado un largo proceso de búsqueda entre la incertidumbre y el dolor.











