Desde que el Grupo Prodeco (filial de Glencore) detuvo la extracción de carbón en las minas Calenturitas y La Jagua, en el corredor minero del Cesar, empezó un cierre anticipado que tomará varios años y que incluye procesos técnico, jurídico y social que todavía están en curso.
La empresa afirmó que su objetivo no es reactivar la producción, sino cumplir las obligaciones ambientales derivadas de décadas de operación minera. “Estamos en la preparación y construcción del plan, que es básicamente la definición de las actividades de restauración… rehabilitación ambiental, reforestación, todo lo que implica el cumplimiento ambiental de esas obligaciones”, explicó a EL PILÓN Óscar Eduardo Gómez, vicepresidente y representante legal del Grupo Prodeco.
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En paralelo, la Agencia Nacional de Minería (ANM) tramita la “reversión” de bienes: más de 147.000 activos, entre inmuebles, equipos, maquinaria e inventarios, que deberán pasar a manos del Estado.











