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Columnista - 6 mayo, 2010

Catarsis post festival y monotemática

Por: Luis Napoleón de Armas P. El ambiente cultural que se respiró la semana anterior  nos sirvió para reflexionar sobre los diferentes temas que durante 11 años con 429 artículos, incluyendo algunos editoriales, que el director, gentilmente,  me encomiaba en sus ausencias. He tratado diferentes áreas como la económica, la financiera, sobre salud y educación, […]

Por: Luis Napoleón de Armas P.

El ambiente cultural que se respiró la semana anterior  nos sirvió para reflexionar sobre los diferentes temas que durante 11 años con 429 artículos, incluyendo algunos editoriales, que el director, gentilmente,  me encomiaba en sus ausencias. He tratado diferentes áreas como la económica, la financiera, sobre salud y educación, sobre folclor, política, lenguaje, religión, ciencias y temas internacionales; también he publicado varios cuentos y crónicas vallenatas. Todos estos temas,  los he tratado con humildad, respeto y solvencia académica; nunca me han faltado temas ni antes de la era Uribe, ni me escasearán después. Pero, ¿a que se deben estas reflexiones? Hace unos días, en este mismo diario, una columnista se refería al modo monotemático de muchos columnistas en el sentido de que después de Uribe no tendrían temas para escribir. Podría pensarse que la sindicación era para Ramiro Bejarano, Felipe Zuleta, María Jimena Dussán u otros de la misma escuela, pero por provenir la crítica de la subdirectora del Pilón y ser yo el único en este diario que se asemeja en sus comentarios a aquellos, me sentí aludido por que, la verdad, he dedicado muchos de mis artículos a analizar y criticar aspectos del actual octogonal, pero que no superan el 5% de mis ediciones. Viéndolo bien, este mismo criterio podría aplicársele a quienes no encuentran temas diferentes que la defensa per-sé del gobierno como Alfredo Rangel, columnista de Semana y Ernesto Yamhure columnista de El Espectador. Acaso, ¿no volverán a escribir después de Uribe? ¿Será que a Vladdo se le apagará el ingenio después del próximo 7 de agosto? Yo no creo; este caricaturista no perderá su musa ni en tiempos de paz ni en tiempos de guerra. El rol del columnista es orientar a la opinión y en un gobierno tan polémico como el actual uno podría escribir todos los días, así, las cavernas no lo entiendan; Uribe hizo moda y habría que usarla; sería un suicidio intelectual no hacerlo. Lo que sí no debe hacer nunca un columnista es llenar con frivolidades el espacio que generosamente le asignó el medio en el cual escribe, así esté precedido de auto-títulos o verdaderos pergaminos. Es muy cómodo escribir sin compromisos, sin asumir posiciones, sobre todo cuando se abordan temas sociales o políticos. Claro, no todo ha sido malo; llevar a la guerrilla a un statu quo es reconocible pero la bondad de los gobiernos no se podrá evaluar sino cuando la historia haya hecho su duelo completo. Cuando se está frente a una polarización política como la nuestra, donde existen tantos atajos, no es posible escribir en grises, es obligación defender las propias tesis y toca hacer los juicios necesarios, sin temores reverenciales de que alguien que no comulgue lo que uno escribe se vaya a disgustar. Hay que tomar partido cuantas veces sea necesario, eso es lo que  nos hace diferentes. Es preferible ser monotemático que monótono y amorfo. En dominó se dice que la ficha repetida hace daño y eso es lo que hacen los boxeadores cuando ven que su adversario no da más. Esta forma velada de intimidar a los gestores de opinión no hace parte de los cánones democráticos. Voté por Uribe en 2002 porque presentó 100 puntos de gobierno, que en su momento me parecieron ideales para construir la paz y las buenas costumbres en los procesos políticos. Pero antes que amaneciera, me di cuenta que sólo estaba concentrado en un solo punto de la agenda, 1%, y en otros que no lo eran. Me sentí defraudado y hoy aspiro que Santos, su alter ego, no gane porque habría 4 años más de monotemática ó coherencia, según se le mire.

[email protected]

Columnista
6 mayo, 2010

Catarsis post festival y monotemática

Feel the sand on your feet, not your wardrobe weight.
Luis Napoleón de Armas P.

Por: Luis Napoleón de Armas P. El ambiente cultural que se respiró la semana anterior  nos sirvió para reflexionar sobre los diferentes temas que durante 11 años con 429 artículos, incluyendo algunos editoriales, que el director, gentilmente,  me encomiaba en sus ausencias. He tratado diferentes áreas como la económica, la financiera, sobre salud y educación, […]


Por: Luis Napoleón de Armas P.

El ambiente cultural que se respiró la semana anterior  nos sirvió para reflexionar sobre los diferentes temas que durante 11 años con 429 artículos, incluyendo algunos editoriales, que el director, gentilmente,  me encomiaba en sus ausencias. He tratado diferentes áreas como la económica, la financiera, sobre salud y educación, sobre folclor, política, lenguaje, religión, ciencias y temas internacionales; también he publicado varios cuentos y crónicas vallenatas. Todos estos temas,  los he tratado con humildad, respeto y solvencia académica; nunca me han faltado temas ni antes de la era Uribe, ni me escasearán después. Pero, ¿a que se deben estas reflexiones? Hace unos días, en este mismo diario, una columnista se refería al modo monotemático de muchos columnistas en el sentido de que después de Uribe no tendrían temas para escribir. Podría pensarse que la sindicación era para Ramiro Bejarano, Felipe Zuleta, María Jimena Dussán u otros de la misma escuela, pero por provenir la crítica de la subdirectora del Pilón y ser yo el único en este diario que se asemeja en sus comentarios a aquellos, me sentí aludido por que, la verdad, he dedicado muchos de mis artículos a analizar y criticar aspectos del actual octogonal, pero que no superan el 5% de mis ediciones. Viéndolo bien, este mismo criterio podría aplicársele a quienes no encuentran temas diferentes que la defensa per-sé del gobierno como Alfredo Rangel, columnista de Semana y Ernesto Yamhure columnista de El Espectador. Acaso, ¿no volverán a escribir después de Uribe? ¿Será que a Vladdo se le apagará el ingenio después del próximo 7 de agosto? Yo no creo; este caricaturista no perderá su musa ni en tiempos de paz ni en tiempos de guerra. El rol del columnista es orientar a la opinión y en un gobierno tan polémico como el actual uno podría escribir todos los días, así, las cavernas no lo entiendan; Uribe hizo moda y habría que usarla; sería un suicidio intelectual no hacerlo. Lo que sí no debe hacer nunca un columnista es llenar con frivolidades el espacio que generosamente le asignó el medio en el cual escribe, así esté precedido de auto-títulos o verdaderos pergaminos. Es muy cómodo escribir sin compromisos, sin asumir posiciones, sobre todo cuando se abordan temas sociales o políticos. Claro, no todo ha sido malo; llevar a la guerrilla a un statu quo es reconocible pero la bondad de los gobiernos no se podrá evaluar sino cuando la historia haya hecho su duelo completo. Cuando se está frente a una polarización política como la nuestra, donde existen tantos atajos, no es posible escribir en grises, es obligación defender las propias tesis y toca hacer los juicios necesarios, sin temores reverenciales de que alguien que no comulgue lo que uno escribe se vaya a disgustar. Hay que tomar partido cuantas veces sea necesario, eso es lo que  nos hace diferentes. Es preferible ser monotemático que monótono y amorfo. En dominó se dice que la ficha repetida hace daño y eso es lo que hacen los boxeadores cuando ven que su adversario no da más. Esta forma velada de intimidar a los gestores de opinión no hace parte de los cánones democráticos. Voté por Uribe en 2002 porque presentó 100 puntos de gobierno, que en su momento me parecieron ideales para construir la paz y las buenas costumbres en los procesos políticos. Pero antes que amaneciera, me di cuenta que sólo estaba concentrado en un solo punto de la agenda, 1%, y en otros que no lo eran. Me sentí defraudado y hoy aspiro que Santos, su alter ego, no gane porque habría 4 años más de monotemática ó coherencia, según se le mire.

[email protected]