16 noviembre, 2019

Cárcel Judicial de Valledupar impregnada con ‘colores de libertad’

Yarime Lobo Baute desafía a la imaginación con un mural multicolor en un espacio donde se encuentran recluidas personas privadas de la libertad. La iniciativa nace de un grupo de mujeres apoyadas por una fundación.

Una pared de las afueras de la Cárcel Judicial es avivada con un mural de  100 metros cuadrados, de 5 metros de altura y 20 de largo.

Un espacio que lucía abandonado como lo eran las afueras de la Cárcel Judicial de Valledupar es transformado por un grupo de mujeres, apoyadas por una fundación, que emprendieron la tarea de darle vida con un mural denominado ‘Diseño Color de Libertad, Alas de Libertad’.

Una de las que abandera esta iniciativa es la arquitecta y artista Yarime Lobo Baute, quien explicó: “Es una iniciativa que surge a partir de todos los trabajos que viene realizando la fundación Bancolombia con Johana Bahamón relacionados con todo lo que tiene que ver con emprendimiento. Visitamos la cárcel y observamos que si bien hay un área de emprendimiento, las áreas son lúgubres y muy carentes de espacios que inviten a una esperanza o ilusión de transformación”.

Este es el equipo con que inició el mural: Hernando Parra, Mónica Losada (de la Fundación Bancolombia) Cidalys Zequeira (subdirectora de la Cárcel Judicial), Yarime Lobo (arquitecta y artista), y Patricia Losada (arquitecta coworking de la séptima). FOTO/CORTESÍA.

El mural, según detalló Lobo Baute, parte de tres grandes bloques que consisten en las necesidades del ser humano de tener una conexión con lo divino, por lo que en el centro del mural se aprecia un colibrí que extiende sus alas conectándose geométricamente hacia el infinito y hacia el sol.

A los lados se equilibra el diseño con dos mariposas que hablan de lo que es el aligeramiento del ser cuando te desprendes de las culpas, cuando dejas de autoseñalarte y cuando entiendes que con errores puede haber una elevación y resiliencia de todo el andar en la vida”, indicó.

La artista dio detalles de su obra: “Al costado izquierdo encuentras un elemento que se asemeja a un bombillo que representa la mente humana abarrotada y al interior está ese ser en esa batalla continua de doblegar la mente y llevarla cautiva al corazón; hay un cardenal guajiro que está entre adentro y afuera de esos barrotes, en su lucha continua por tener esa libertad. Del lado derecho está el pájaro carpintero buscando hacer su nido en un lugar seguro, pero cercano a la conexión con lo divino”.

La maestra en artes Ingrid Guillot también participó de la actividad.

La idea surgió luego de unos talleres con las reclusas, donde salió una evaluación de su estado interno, sus emociones, espíritu y anhelos. A través de unas hojas transmitieron sus emociones; de ese resultado se tomaron todos los elementos y se hizo un diseño que recoge sus anhelos y nace la obra”, argumentó Yarime, donde se convocaron familiares, voluntarios, organizaciones como la Fundación Universitaria del Área Andina, Matiuska, Colectivo de Mujeres ‘Manos de Mujeres’, la maestra en artes Ingrid Guillot, Malú Barrera y Lourdes Narváez.

Lo anterior terminó en un proceso novedoso en el país porque espacios como las cárceles nunca se habían intervenido con arte. El objetivo es generar esperanza, fe, armonía y resiliencia; es decir que se puede errar, pero también se puede levantar y hacer del espacio físico algo no como la pérdida de toda oportunidad, sino como la oportunidad para rehacer su camino y por eso el intervenir estos espacios nos resulta determinante para hacer ese tejido social y resiliente que le dé al ser humano segundas oportunidades”, puntualizó Lobo Baute.

POR: ANNELISE BARRIGA RAMIREZ / EL PILÓN
annelise.barriga@elpilon.com.co