Con la caída del proyecto de reforma política, fundamentada inicialmente en listas cerradas, paritarias, con posibilidad de cambiar de partido y que los congresistas pudieran renunciar, por ejemplo, para ser ministros, algunos legisladores han expresado sus opiniones sobre las modificaciones que tuvo la propuesta retirada por el mismo Gobierno nacional.
El presidente de la Cámara de Representantes, David Racero, fue uno de ellos: aseguró en un medio nacional que el documento fue convertido en un ‘Frankenstein’ en el Senado de la República.
La obligación de conformar listas intercaladas entre hombre y mujeres desapareció, hubo oposición a la eliminación del voto preferente, mientras que incluía puntos como que los congresistas mantuvieran los primeros lugares en las listas cerradas, entre otros.











