Desde muy niña, a la deportista venezolana Urimar Narváez le tocó batallar con los cánones que hay en la disciplina de voleibol playa.
Su complexión física, que se aleja del estándar impuesto en este deporte, le ha valido constantes señalamientos, y hasta comentarios despectivos, desde la tribuna.
Sin embargo, es tal su talento a la hora de saltar a la arena que, como ella misma lo dice, lo que le falta en físico, lo recompensa con lo técnico.











