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Columnista - 1 marzo, 2024

Así era

Recibí uno de los tantos mensajes que casi siempre borro sin  poder leer, pues es tal la avalancha que no alcanzaría la vida para tal menester, pero hubo uno que me llamó la atención e inmediatamente inicié su lectura y lo que debió constituirse en un simple ejercicio terminó en una larga lista que debiera […]

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Recibí uno de los tantos mensajes que casi siempre borro sin  poder leer, pues es tal la avalancha que no alcanzaría la vida para tal menester, pero hubo uno que me llamó la atención e inmediatamente inicié su lectura y lo que debió constituirse en un simple ejercicio terminó en una larga lista que debiera ser examinada con ojos y criterio de historiador y sociólogo pero sobre todo con ánimo ilustrativo  pues el noventa por ciento de los lectores queda en ceros tratando de saber que eran La Alegría de leer, la cartilla de Charry , el Catecismo del padre Astete , la urbanidad de Carreño, el Método Palmer, discos de 33, 45 y 78 revoluciones por minuto, misa en latín, el 5 y 6, el  Totogol, la gomina Lechuga, el bidet en los baños, el canal de Teletigre, Animalandia, Heberth Castro y Monte Cristo, pantalones de bota de campana y terlenka, regla de cálculo , relojes de cuerda, el Club del Clan, Yo y Tu, patines metálicos, Corín Tellado, la tinta roja en las elecciones, matiné, vespertina y noche, Charms  y otras muchas cosas más pero la lista de arriba es suficiente para llegar a la conclusión que ese era un mundo que casi nada tiene que ver con lo de hoy, medido en megabytes y en el cual la palabra teléfono, si era que lo había,  estaba ubicado en “salita” de la casa y que solo servía para mensajes o sistema de “voz”,  pero que hoy te mide hasta el oxígeno en la sangre, la temperatura del ambiente, recibe y envía mensajes, imágenes, etcétera. 

Escogí dentro de esa enumeración tratar de explicar, entre otras, que era la “regla de cálculo” lo que suena hoy a prehistoria y era un elemento que tenía la forma de regla y unas partes móviles que facilitaban las operaciones matemáticas. Lo que manualmente podría implicar hasta horas, la regla de cálculo lo reducía a minutos. Los estudiantes de ingeniería sacaban pecho con ese instrumento.

El método Palmer no era que te enseñaba a escribir es que quien aprendía a través de él adquiría una hermosa letra, lo cual hoy no sirve para nada, porque salvo en el cuadernito de las tiendas de barrio nadie escribe a mano. Ya ni el cheque se usa. 

¡¡¡Si ustedes supieran lo que era el bidet!!!  No me atrevo a tratar de explicarlo por aquí. 

Jaime García Chadid 

Columnista
1 marzo, 2024

Así era

Feel the sand on your feet, not your wardrobe weight.
Jaime García Chadid.

Recibí uno de los tantos mensajes que casi siempre borro sin  poder leer, pues es tal la avalancha que no alcanzaría la vida para tal menester, pero hubo uno que me llamó la atención e inmediatamente inicié su lectura y lo que debió constituirse en un simple ejercicio terminó en una larga lista que debiera […]


Recibí uno de los tantos mensajes que casi siempre borro sin  poder leer, pues es tal la avalancha que no alcanzaría la vida para tal menester, pero hubo uno que me llamó la atención e inmediatamente inicié su lectura y lo que debió constituirse en un simple ejercicio terminó en una larga lista que debiera ser examinada con ojos y criterio de historiador y sociólogo pero sobre todo con ánimo ilustrativo  pues el noventa por ciento de los lectores queda en ceros tratando de saber que eran La Alegría de leer, la cartilla de Charry , el Catecismo del padre Astete , la urbanidad de Carreño, el Método Palmer, discos de 33, 45 y 78 revoluciones por minuto, misa en latín, el 5 y 6, el  Totogol, la gomina Lechuga, el bidet en los baños, el canal de Teletigre, Animalandia, Heberth Castro y Monte Cristo, pantalones de bota de campana y terlenka, regla de cálculo , relojes de cuerda, el Club del Clan, Yo y Tu, patines metálicos, Corín Tellado, la tinta roja en las elecciones, matiné, vespertina y noche, Charms  y otras muchas cosas más pero la lista de arriba es suficiente para llegar a la conclusión que ese era un mundo que casi nada tiene que ver con lo de hoy, medido en megabytes y en el cual la palabra teléfono, si era que lo había,  estaba ubicado en “salita” de la casa y que solo servía para mensajes o sistema de “voz”,  pero que hoy te mide hasta el oxígeno en la sangre, la temperatura del ambiente, recibe y envía mensajes, imágenes, etcétera. 

Escogí dentro de esa enumeración tratar de explicar, entre otras, que era la “regla de cálculo” lo que suena hoy a prehistoria y era un elemento que tenía la forma de regla y unas partes móviles que facilitaban las operaciones matemáticas. Lo que manualmente podría implicar hasta horas, la regla de cálculo lo reducía a minutos. Los estudiantes de ingeniería sacaban pecho con ese instrumento.

El método Palmer no era que te enseñaba a escribir es que quien aprendía a través de él adquiría una hermosa letra, lo cual hoy no sirve para nada, porque salvo en el cuadernito de las tiendas de barrio nadie escribe a mano. Ya ni el cheque se usa. 

¡¡¡Si ustedes supieran lo que era el bidet!!!  No me atrevo a tratar de explicarlo por aquí. 

Jaime García Chadid