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Columnista - 14 febrero, 2010

Ape, Muvdi, Pardo

Por: Jaime Gnecco Hernandez La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida; dice la canción del panameño y así es, lo estamos comprobando. En Valledupar se han presentado el Secretario General del Partido Conservador y su Veedora, para verificar y certificar que sí, que Ape Cuello, candidato al Senado por ese partido y […]

Por: Jaime Gnecco Hernandez

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida; dice la canción del panameño y así es, lo estamos comprobando. En Valledupar se han presentado el Secretario General del Partido Conservador y su Veedora, para verificar y certificar que sí, que Ape Cuello, candidato al Senado por ese partido y Pedro Muvdi, candidato a la Cámara por el Liberal, han hecho y están desarrollando un pacto según el cual cruzan sus propios votos para favorecerse a sí mismos, sin importarles para nada la suerte de los demás candidatos de sus propios partidos que pierden esos votos de sus militantes. Este pacto fue efectuado por estos dos señores y no dispone, por ninguno de los dos lados, de la aprobación de las correspondientes instancias o autoridades partidistas, por lo cual no es válido, ya que estas alianzas o coaliciones en ningún caso  podrán ser pactadas por grupos o individuos.
Ambos partidos en sus estatutos niegan estos procederes, que de abundar, convertirían aún más a los eventos electorales en ‘rey de burlas’ con todas las violaciones a que da lugar la caverna en nuestras latitudes. Los estatutos de los partidos son leyes de la República, por lo que su cumplimiento es obligatorio, máxime cuando quienes  las violan, son miembros del Congreso. Sed lex, dura lex.
Este concubinato político conspira contra la unión sagrada del militante con su partido, a quien le escamotean el voto al sólo objeto de favorecer al copartidario y a su compañero de ruta momentáneo, ya que es de otro partido. ¿Quedó claro? La sorpresa a que nos referimos es que, mientras el Partido Conservador, que antaño era amigo del “tapen, tapen”, hoy esté dispuesto a descubrir las transgresiones de sus militantes, como ésta de la traición, transfuguismo y doble militancia para su punición, y el Partido   Liberal, cuyo  presidente y candidato único a la Presidencia está enterado hasta la saciedad de esta situación y de otras más graves acerca de Pedro Muvdi, insiste en dejarlo como cabeza de lista para la Cámara, que rellena con desconocidos digitados por Muvdi, mientras le niega el aval a una mujer limpia por los cuatro costados, con trabajo hecho dentro del Partido, lo que Valledupar entero lo puede atestiguar y ya lo ha hecho.
Usted señor Pardo y su Secretario, se han cansado de llamar aquí a Valledupar a todos sus relacionados y amigos para que le cuenten cuales son los puntos negros de mi hija Luz  Marina  Gnecco Plá, para descalificarla y no ha podido encontrar nada al respecto; sus respuestas se han trocado en elogios para su persona, como tampoco le han podido informar nada distinto de mi persona, que he hecho de la idiosincrasia liberal una forma de vida, que soy un hombre libre, de buenas costumbres, que respeto a los demás y exijo que los demás me respeten.  Que cuando tengo que tomar una decisión, lo hago con la mente clara y la conciencia tranquila, pues soy un varón hijo de madre guajira, que sí saben parir hijos completos. Allá usted con sus indecisiones hamletianas, su misoginia y su efebo filia.
¿Cuál es el secreto, señor Pardo que Pedro Muvdi  le tiene guardado a usted, que por encima de todas las cosas, usted termina complaciéndolo, y él imponiéndose ante usted?  ¿Cuál es el secreto? O diga siquiera, ¿qué clase de secreto es? ¿Acaso es un secreto político, económico, cultural, social, penal, religioso, sentimental?, ¿de qué se trata?, porque yo no paso a creer que uste esté arriesgando la posición que ocupa, y aún la existencia del Partido Liberal Colombiano, con el riesgo de perder su personería jurídica, por el sólo hecho de estar apoyando con su aval  a  alguien que estuvo tan cerca de un jefe paramilitar y comprometido además con robos de dinero del erario, y de falsificación de títulos profesionales,  ya que en el deseo de demostrar que era arquitecto, se permitió presentar tres títulos de arquitecto distintos, todos a su nombre, cada uno de una facultad distinta. ¿Usted cree que vale la pena? Si usted llega a ser Presidente que espero que no, ¿en qué cargo lo piensa nombrar?
Yo, como liberal, le daría un consejo, el único que usted debiera aceptar: renuncie a todo en el Partido Liberal, y váyase con su Muvdi y toda su podredumbre a un partidito donde van los proscritos, la basura que dejan los partidos dignos, como es de suyo, el Partido Liberal. A otra parte con su fetidez.
Repetimos para quien nos quiera leer, que votaremos para el Senado de la Republica  por la única Senadora que en Colombia se humilla ante los pobres y se enfrenta a los poderosos, doña Piedad Córdoba, a la que le sobran muchas gonadas que le faltan a mucha gente que usa pantalones. Sabemos que Piedad no traicionará al pueblo, y para la Cámara votaremos por el Partido Liberal, claro, pero en blanco, estamos ya crecidos como para aliarme a  esta hora con delincuentes.

Columnista
14 febrero, 2010

Ape, Muvdi, Pardo

Feel the sand on your feet, not your wardrobe weight.
Jaime Gnecco Hernandez

Por: Jaime Gnecco Hernandez La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida; dice la canción del panameño y así es, lo estamos comprobando. En Valledupar se han presentado el Secretario General del Partido Conservador y su Veedora, para verificar y certificar que sí, que Ape Cuello, candidato al Senado por ese partido y […]


Por: Jaime Gnecco Hernandez

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida; dice la canción del panameño y así es, lo estamos comprobando. En Valledupar se han presentado el Secretario General del Partido Conservador y su Veedora, para verificar y certificar que sí, que Ape Cuello, candidato al Senado por ese partido y Pedro Muvdi, candidato a la Cámara por el Liberal, han hecho y están desarrollando un pacto según el cual cruzan sus propios votos para favorecerse a sí mismos, sin importarles para nada la suerte de los demás candidatos de sus propios partidos que pierden esos votos de sus militantes. Este pacto fue efectuado por estos dos señores y no dispone, por ninguno de los dos lados, de la aprobación de las correspondientes instancias o autoridades partidistas, por lo cual no es válido, ya que estas alianzas o coaliciones en ningún caso  podrán ser pactadas por grupos o individuos.
Ambos partidos en sus estatutos niegan estos procederes, que de abundar, convertirían aún más a los eventos electorales en ‘rey de burlas’ con todas las violaciones a que da lugar la caverna en nuestras latitudes. Los estatutos de los partidos son leyes de la República, por lo que su cumplimiento es obligatorio, máxime cuando quienes  las violan, son miembros del Congreso. Sed lex, dura lex.
Este concubinato político conspira contra la unión sagrada del militante con su partido, a quien le escamotean el voto al sólo objeto de favorecer al copartidario y a su compañero de ruta momentáneo, ya que es de otro partido. ¿Quedó claro? La sorpresa a que nos referimos es que, mientras el Partido Conservador, que antaño era amigo del “tapen, tapen”, hoy esté dispuesto a descubrir las transgresiones de sus militantes, como ésta de la traición, transfuguismo y doble militancia para su punición, y el Partido   Liberal, cuyo  presidente y candidato único a la Presidencia está enterado hasta la saciedad de esta situación y de otras más graves acerca de Pedro Muvdi, insiste en dejarlo como cabeza de lista para la Cámara, que rellena con desconocidos digitados por Muvdi, mientras le niega el aval a una mujer limpia por los cuatro costados, con trabajo hecho dentro del Partido, lo que Valledupar entero lo puede atestiguar y ya lo ha hecho.
Usted señor Pardo y su Secretario, se han cansado de llamar aquí a Valledupar a todos sus relacionados y amigos para que le cuenten cuales son los puntos negros de mi hija Luz  Marina  Gnecco Plá, para descalificarla y no ha podido encontrar nada al respecto; sus respuestas se han trocado en elogios para su persona, como tampoco le han podido informar nada distinto de mi persona, que he hecho de la idiosincrasia liberal una forma de vida, que soy un hombre libre, de buenas costumbres, que respeto a los demás y exijo que los demás me respeten.  Que cuando tengo que tomar una decisión, lo hago con la mente clara y la conciencia tranquila, pues soy un varón hijo de madre guajira, que sí saben parir hijos completos. Allá usted con sus indecisiones hamletianas, su misoginia y su efebo filia.
¿Cuál es el secreto, señor Pardo que Pedro Muvdi  le tiene guardado a usted, que por encima de todas las cosas, usted termina complaciéndolo, y él imponiéndose ante usted?  ¿Cuál es el secreto? O diga siquiera, ¿qué clase de secreto es? ¿Acaso es un secreto político, económico, cultural, social, penal, religioso, sentimental?, ¿de qué se trata?, porque yo no paso a creer que uste esté arriesgando la posición que ocupa, y aún la existencia del Partido Liberal Colombiano, con el riesgo de perder su personería jurídica, por el sólo hecho de estar apoyando con su aval  a  alguien que estuvo tan cerca de un jefe paramilitar y comprometido además con robos de dinero del erario, y de falsificación de títulos profesionales,  ya que en el deseo de demostrar que era arquitecto, se permitió presentar tres títulos de arquitecto distintos, todos a su nombre, cada uno de una facultad distinta. ¿Usted cree que vale la pena? Si usted llega a ser Presidente que espero que no, ¿en qué cargo lo piensa nombrar?
Yo, como liberal, le daría un consejo, el único que usted debiera aceptar: renuncie a todo en el Partido Liberal, y váyase con su Muvdi y toda su podredumbre a un partidito donde van los proscritos, la basura que dejan los partidos dignos, como es de suyo, el Partido Liberal. A otra parte con su fetidez.
Repetimos para quien nos quiera leer, que votaremos para el Senado de la Republica  por la única Senadora que en Colombia se humilla ante los pobres y se enfrenta a los poderosos, doña Piedad Córdoba, a la que le sobran muchas gonadas que le faltan a mucha gente que usa pantalones. Sabemos que Piedad no traicionará al pueblo, y para la Cámara votaremos por el Partido Liberal, claro, pero en blanco, estamos ya crecidos como para aliarme a  esta hora con delincuentes.