27 marzo, 2010

A propósito de la remodelación de la Tarima Francisco El Hombre.

Por: Jaime Palmera Pineda A quien se le canta aquí, A quien se le dan las gracias… La Plaza Alfonso López, desde el punto de vista físico, no son sólo las construcciones con valor histórico; son también otras edificaciones de épocas posteriores a la colonia, más exactamente en el pasado Siglo XX y allí tenemos […]

Por: Jaime Palmera Pineda

A quien se le canta aquí,
A quien se le dan las gracias…

La Plaza Alfonso López, desde el punto de vista físico, no son sólo las construcciones con valor histórico; son también otras edificaciones de épocas posteriores a la colonia, más exactamente en el pasado Siglo XX y allí tenemos en el costado norte la casa que fuera de Guillermo Castro, la casa de Alberto Herazo y el adefesio, que no edificio, de Telecom; al costado sur  una nueva y maquillada sede bancaria; al costado este la Alcaldía Municipal y lo que fue la Casa Cural y en el costado la casa de Carmen Maya de Castro.
Ahora, con la actual polémica sobre el proyecto a ejecutar para “volver colonial la tarima”, obra que debe ejecutarse por disposición judicial, me siento llamado a dar mi opinión con el propósito de dar una alternativa a quien debe ejecutar una orden judicial que se debe cumplir. La cuestión es como cumplirla.
El desarrollo de las ciudades no se detiene en el tiempo, al contrario, es dinámico y continuo y de ello hay ejemplos a lo largo y ancho del mundo. Un ejemplo en Colombia es la Plaza de Bolívar en Bogota (1960) que por cierto es proyecto del Arquitecto Fernando Martínez Sanabria con la colaboración de Rodrigo Castro Palmera.
Otros ejemplos famosos son la intervención del Museo del Louvre (1988) y su pirámide de vidrio del Arquitecto I.M. Pei, el nuevo puente en Venecia (2008) del Arquitecto Santiago Calatrava.

¿Cuál es el primer ejemplo arquitectónico y urbano, en la historia mundial, de una tarima con el fin especifico de un Festival Vallenato? La respuesta es simple: la Tarima Francisco el Hombre (1986), concebida para que el Festival Vallenato, que por cierto no tiene nada que ver con la época de La Colonia, tuviera un elemento alrededor del cual se pudiera congregar a un sinnúmero de espectadores que ya lo hacían en esa misma Plaza, desde el primer Festival.
Confieso que del proyecto que piensa ejecutarse se poco, pero por eso poco que se, veo que se  trata de otro maquillaje mas y por lo tanto no vale la pena referirse a ellos. Los dineros necesarios para este maquillaje tendrían mejor utilización en cualquier otro proyecto social de la Alcaldía Municipal. Con esa idea me imagino que habrá que intervenir también las esculturas que hay en la Plaza Alfonso López y entonces podríamos ver al expresidente López Pumarejo vestido a la usanza de la época colonial y tendríamos que enderezar el pedestal de la obra del Maestro Arenas Betancourt, porque en la época colonial los pedestales no eran inclinados.
Mi propuesta es y ha sido simple: Señor Alcalde, cumpla por lo ordenado por el Juez retirando la estructura metálica (que puede aprovecharse en otro sitio de la ciudad) y olvídese de maquillar la tarima Francisco el Hombre.
Entonces las piloneras y todo el pueblo vallenato podrían cantarle y darle las gracias a Usted.

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