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Columnista - 3 agosto, 2013

A llorar sobre la leche derramada

En el momento más crítico para la ganadería, con una inflexión negativa nunca antes sentida y sin instrumentos de reconversión productiva, se puso en vigor el TLC con la Unión Europea.

Boton Wpp

Por José Félix Lafaurie Rivera

En el momento más crítico para la ganadería, con una inflexión negativa nunca antes sentida y sin instrumentos de reconversión productiva, se puso en vigor el TLC con la Unión Europea. Será el responsable de la quiebra de los primeros 40.000 productores, de muchos que se sumarán, a medida que se profundice el efecto de los acuerdos suscritos.

No acabamos de recoger los pedazos del remezón del TLC con USA, cuando ya enfrentamos el más lesivo de los tratados. ¡Sálvese quien pueda! Es el mensaje a las 390 mil familias productoras de leche y a los 600 mil campesinos que emplean. Al parecer a nadie importa su suerte, ni lo que representan en la construcción del precario tejido social rural.
 
Nos quedamos cortos en los cálculos sobre el desastre económico y social del sector. ¿Cómo vamos a competir con la UE, mayor productor y exportador de lácteos, que más subsidia a sus lecheros? Si no estábamos listos cuando se negoció –y lo advertimos–, tampoco lo estamos ahora.

Si existe un consenso, es sobre la fragilidad de los productores de cara a los nuevos socios. Pero se desconoció la realidad y la del mercado interno, en donde el eslabón primario ya cargaba con asimetrías frente a los industriales, que acopian menos del 50% de la producción nacional. 

Los vaticinios son funestos para las cuencas lecheras, que concentran el 42% del hato, en su mayoría de pequeños y medianos productores. ¿Cómo evitar su ruina, cuando el precio por litro cayó más del 12% el último año, mientras los costos de producción subieron 18%? O ¿Cómo justificar que en muchas regiones se impusieron restricciones al acopio, por cuenta de las importaciones?

Las importaciones, vía TLC, inyectaron 33.097 toneladas de lácteos en 2012, 125% más que en 2011. Sólo las de leche en polvo aumentaron 177% y las de lactosueros y quesos 57% y 60%. Entre tanto, Colombia exportó 1.477 Ton., una caída de 28% frente a 2011.

Para 2013 esta balanza empeorará por el TLC con la UE. Ingresarán 36.561 Ton. USA, Mercosur, México y la UE pondrán 20.476 Ton. de leche en polvo, descremada y entera.

Ello si las autoridades controlan los cupos, pues entre 2011-2012 entraron 5.227 ton. de Argentina adicionales a las permitidas, sin que la Dian lo notara. Pero, además, habrá libre comercio con Chile y los lactosueros y leches líquidas de USA ya tienen cero arancel.
 
Sin Conpes lechero, sin normas fitosanitarias, con una anémica ejecución del gasto público, inundados de leche, con una demanda deprimida y un creciente contrabando, es poco lo que podemos hacer los productores.

Bien dicen que para cazar al lobo, hay que parecerse a el, pero la negligencia institucional apenas dio para dejar al sector en condición de presa. Abandono e indiferencia, mezcla explosiva para la protesta legítima.

Columnista
3 agosto, 2013

A llorar sobre la leche derramada

Feel the sand on your feet, not your wardrobe weight.
José Félix Lafaurie Rivera

En el momento más crítico para la ganadería, con una inflexión negativa nunca antes sentida y sin instrumentos de reconversión productiva, se puso en vigor el TLC con la Unión Europea.


Por José Félix Lafaurie Rivera

En el momento más crítico para la ganadería, con una inflexión negativa nunca antes sentida y sin instrumentos de reconversión productiva, se puso en vigor el TLC con la Unión Europea. Será el responsable de la quiebra de los primeros 40.000 productores, de muchos que se sumarán, a medida que se profundice el efecto de los acuerdos suscritos.

No acabamos de recoger los pedazos del remezón del TLC con USA, cuando ya enfrentamos el más lesivo de los tratados. ¡Sálvese quien pueda! Es el mensaje a las 390 mil familias productoras de leche y a los 600 mil campesinos que emplean. Al parecer a nadie importa su suerte, ni lo que representan en la construcción del precario tejido social rural.
 
Nos quedamos cortos en los cálculos sobre el desastre económico y social del sector. ¿Cómo vamos a competir con la UE, mayor productor y exportador de lácteos, que más subsidia a sus lecheros? Si no estábamos listos cuando se negoció –y lo advertimos–, tampoco lo estamos ahora.

Si existe un consenso, es sobre la fragilidad de los productores de cara a los nuevos socios. Pero se desconoció la realidad y la del mercado interno, en donde el eslabón primario ya cargaba con asimetrías frente a los industriales, que acopian menos del 50% de la producción nacional. 

Los vaticinios son funestos para las cuencas lecheras, que concentran el 42% del hato, en su mayoría de pequeños y medianos productores. ¿Cómo evitar su ruina, cuando el precio por litro cayó más del 12% el último año, mientras los costos de producción subieron 18%? O ¿Cómo justificar que en muchas regiones se impusieron restricciones al acopio, por cuenta de las importaciones?

Las importaciones, vía TLC, inyectaron 33.097 toneladas de lácteos en 2012, 125% más que en 2011. Sólo las de leche en polvo aumentaron 177% y las de lactosueros y quesos 57% y 60%. Entre tanto, Colombia exportó 1.477 Ton., una caída de 28% frente a 2011.

Para 2013 esta balanza empeorará por el TLC con la UE. Ingresarán 36.561 Ton. USA, Mercosur, México y la UE pondrán 20.476 Ton. de leche en polvo, descremada y entera.

Ello si las autoridades controlan los cupos, pues entre 2011-2012 entraron 5.227 ton. de Argentina adicionales a las permitidas, sin que la Dian lo notara. Pero, además, habrá libre comercio con Chile y los lactosueros y leches líquidas de USA ya tienen cero arancel.
 
Sin Conpes lechero, sin normas fitosanitarias, con una anémica ejecución del gasto público, inundados de leche, con una demanda deprimida y un creciente contrabando, es poco lo que podemos hacer los productores.

Bien dicen que para cazar al lobo, hay que parecerse a el, pero la negligencia institucional apenas dio para dejar al sector en condición de presa. Abandono e indiferencia, mezcla explosiva para la protesta legítima.