Se podría decir que 1968 fue un buen año de quiebre para la educación secundaria departamental, que desde ese momento empezó a dinamizarse, presionada por el volumen de estudiantes que terminaba cada año de las escuelas primarias; que, ya ofrecían el ciclo completo en algunos corregimientos, como resultado de las nuevas políticas educativas en el joven Cesar.
A partir de ese primer año de funcionamiento pleno del nuevo departamento, los cambios educativos para la juventud cesarense empezaron a sentirse y, desde entonces, la vida social, cultural y educativa señaló nuevos derroteros y nuevos horizontes para la vida y el futuro de la juventud cesarense.
II RINCÓN HONDO Y LA GENERACIÓN DEL MEDIO SIGLO
En el imaginario regional hay un pueblo antiguo cuyo nombre no pasa desapercibido, para propios y extraños. Se le asocia por el sabor de sus famosas panochas, alimento de nombre árabe, cuyo contenido es masa de trigo a la cual se le da forma de pan de pita, doblado en forma de empanada relleno con queso, azúcar y anís; en algunos casos se les adiciona coco rallado, y que, desde el siglo XIX hacen parte de la bromatología local y regional. También es famoso por las leyendas que allí se han tejido y hacen parte de los relatos colectivos de apropiación popular, como la relativa al comienzo del misterio del santo Ecce Homo, cuyos testimonios grabados en unos petroglifos y un dolmen cerca al pueblo, han dado origen a la leyenda sobre el origen del patrono de Valledupar.











