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Columnista - 28 febrero, 2010

“Región Caribe” no “ponqué caribeño”

Por: Luis Rafael Nieto Pardo El pasado 24 del presente mes y año, asistí al foro abierto en la biblioteca departamental donde se trató el tema del voto por una “Región Caribe”, el cual, prevalido de un sano y honrado criterio de pertenencia regional, debemos depositar en las urnas el próximo 14 de marzo. Para […]

Por: Luis Rafael Nieto Pardo

El pasado 24 del presente mes y año, asistí al foro abierto en la biblioteca departamental donde se trató el tema del voto por una “Región Caribe”, el cual, prevalido de un sano y honrado criterio de pertenencia regional, debemos depositar en las urnas el próximo 14 de marzo. Para las nuevas generaciones, que apenas ahora llegan con inusitado y loable entusiasmo a fortalecer el nuevo grito de independencia y engrosar las filas de la Audiencia Costeña (Norte de Colombia) que a través de más de cinco décadas (1960) se ha empecinado y empeñado en “imitar” la concepción del “desarrollo”, a partir del postulado económico del punto IV del presidente Harry Truman de los Estados Unidos en 1.949, la de seguir las pautas de acumulación y organización económica y social de los países ricos de la zona templada.

De todas formas, no sobra advertir que, además de la férrea oposición del centralismo del altiplano para evitar estos justos movimientos e intentos reivindicatorios en procura de ser autónomos, por lo menos administrativamente y con el loable propósito de erradicar de nuestro territorio la pobreza, la miseria, la corrupción, la falta de oportunidades, de trabajo, y de estudios superiores, eliminación del analfabetismo y el mejoramiento ambiental de la Región…etc. (enunciados por un colaborador del El Heraldo), la razón para que las justas aspiraciones se cristalicen, siempre han tenido como principal talanquera o escollo, el temor y recelo justificado de que unos pocos avivatos (clanes familiares, gamonales, patrones, varones electorales… y pare de contar) se alcen con el botín a usanza de los bucaneros, aunado a ello, la mutua desconfianza que de antaño nos tenemos;  y recordemos que ello no proviene de una mezquina, gratuita y envidiosa postura.

No señores, esa perdurable desconfianza deviene de los constantes golpes de mano que estos corpúsculos siempre están dispuestos a darle al erario (llámese público, regional, local…); y sino, recordemos como Evelio Daza nos refrescó el aberrante hecho ocurrido cuando el Central liberó o permitió el manejo de las regalías del carbón en La Jagua de Ibirico; según el colega y amigo, en menos de dos meses los “vivos” entraron y se alzaron con más de 44.000 millones de pesos; o que tal el reciente caso del Agro Ingreso Seguro.

Por algo el gran maestro de la planeación y excelso humanista, pionero en estas lides que procuran por el ordenamiento territorial y la Integración Regional en Colombia, el siempre recordado Orlando Fals Borda, consignó en el tomo 4º de su obra “Retorno a la tierra” lo siguiente: “falta ver si esta vez las ideas nuevas servirán realmente para transformar el país y las costumbres políticas y no para servir de suero sanguíneo a organizaciones partidistas en crisis” (sic);  lo cual equivale a preservar la advertencia y pesimismo que a nosotros y a tantos nos inquieta.
Es que, como anotaba en el principio, el tema no es nuevo.  Como decía el gobernador del Atlántico, Eduardo Verano, y la doctora Elvia Mejía Fernández, a pesar de que ya en más de 18, 20 o mas veces se haya intentado el rescate y empoderamiento de la Región Caribe, y que el fracaso siempre haya sido la constante, no debemos desfallecer y continuar con tesón hasta que el cuerpo aguante y que las ganas se junten.

También viene a mi recuerdo el desbordante entusiasmo y las entusiastas e interesantes intervenciones de varios amigos estudiosos y activistas de Mompox, El Banco, Magangué y Región del San Jorge, que se dieron cita en La Valerosa,  que gustosos asistieron a la convocatoria de la Academia de Historia de la Bella Villa y se hicieron presentes con idéntico propósito al de ahora y siempre para discutir allí las propuestas de reordenamiento del Sur del departamento de Bolívar y zonas adyacentes; y todo, y como siempre, por los cada día mas y más crecientes y acentuados problemas sociales, económicos y políticos de aquella parte del país; y allí acudieron con sanas ideas críticas y propuestas; y no nombraremos a nadie, aparte del maestro Fals Borda, porque, como es nuestra inveterada costumbre, alguien se revienta si por un olvido involuntario no lo incluyo en los recordados.

De todas formas, hay muchas cosas que rescatar de aquella enriquecedora experiencia la cual fue compilada en la obra “La insurgencia de las provincias, hacia un nuevo ordenamiento territorial para Colombia”, ejemplar editado por Siglo Veintiuno editores/88 y que para fortuna de ustedes y mía, encontré en el baúl de mis recuerdos, el cual, cuando gusten, podemos compartir.
Algo de aquella experiencia, y que me produce una agradable sensación de sano sentido de pertenencia regional, fue la acertada reminiscencia y justo reconocimiento en aquel escenario a nuestro poeta negro momposino Candelario Obeso, de origen humilde y popular, quien con base en su propio esfuerzo, vasta inteligencia y cultura, y luchando permanentemente, logró penetrar exclusivos círculos de su época y hacer reconocer su invaluable aporte literario.

Acertadamente consignó el paisano  y amigo acerca del retorno a lo nuestro, a nuestras fuentes y bases culturales e institucionales, a los valores y costumbres de nuestros pueblos.  Candelario Obeso, en tales condiciones y con su invaluable aporte, es un símbolo y ejemplo a seguir, como guía de la auto- superación personal, precursor de la autenticidad  y de nuestra identidad…y por ello, con igual respeto y reconocimiento, retomo como en aquella fecha la loable propuesta del amigo y paisano, para que, en adelante y durante el tiempo que falta (20 días), y en las nuevas convocatorias que vendrán, se retome la idea de que la reminiscencia y alusión al gran bardo, no esté ausente en cuanto a referenciarlo como símbolo y base de la campaña nacional en pro de nuestra “Región Caribe”.

[email protected]

Columnista
28 febrero, 2010

“Región Caribe” no “ponqué caribeño”

Feel the sand on your feet, not your wardrobe weight.
Luis Rafael Nieto Pardo

Por: Luis Rafael Nieto Pardo El pasado 24 del presente mes y año, asistí al foro abierto en la biblioteca departamental donde se trató el tema del voto por una “Región Caribe”, el cual, prevalido de un sano y honrado criterio de pertenencia regional, debemos depositar en las urnas el próximo 14 de marzo. Para […]


Por: Luis Rafael Nieto Pardo

El pasado 24 del presente mes y año, asistí al foro abierto en la biblioteca departamental donde se trató el tema del voto por una “Región Caribe”, el cual, prevalido de un sano y honrado criterio de pertenencia regional, debemos depositar en las urnas el próximo 14 de marzo. Para las nuevas generaciones, que apenas ahora llegan con inusitado y loable entusiasmo a fortalecer el nuevo grito de independencia y engrosar las filas de la Audiencia Costeña (Norte de Colombia) que a través de más de cinco décadas (1960) se ha empecinado y empeñado en “imitar” la concepción del “desarrollo”, a partir del postulado económico del punto IV del presidente Harry Truman de los Estados Unidos en 1.949, la de seguir las pautas de acumulación y organización económica y social de los países ricos de la zona templada.

De todas formas, no sobra advertir que, además de la férrea oposición del centralismo del altiplano para evitar estos justos movimientos e intentos reivindicatorios en procura de ser autónomos, por lo menos administrativamente y con el loable propósito de erradicar de nuestro territorio la pobreza, la miseria, la corrupción, la falta de oportunidades, de trabajo, y de estudios superiores, eliminación del analfabetismo y el mejoramiento ambiental de la Región…etc. (enunciados por un colaborador del El Heraldo), la razón para que las justas aspiraciones se cristalicen, siempre han tenido como principal talanquera o escollo, el temor y recelo justificado de que unos pocos avivatos (clanes familiares, gamonales, patrones, varones electorales… y pare de contar) se alcen con el botín a usanza de los bucaneros, aunado a ello, la mutua desconfianza que de antaño nos tenemos;  y recordemos que ello no proviene de una mezquina, gratuita y envidiosa postura.

No señores, esa perdurable desconfianza deviene de los constantes golpes de mano que estos corpúsculos siempre están dispuestos a darle al erario (llámese público, regional, local…); y sino, recordemos como Evelio Daza nos refrescó el aberrante hecho ocurrido cuando el Central liberó o permitió el manejo de las regalías del carbón en La Jagua de Ibirico; según el colega y amigo, en menos de dos meses los “vivos” entraron y se alzaron con más de 44.000 millones de pesos; o que tal el reciente caso del Agro Ingreso Seguro.

Por algo el gran maestro de la planeación y excelso humanista, pionero en estas lides que procuran por el ordenamiento territorial y la Integración Regional en Colombia, el siempre recordado Orlando Fals Borda, consignó en el tomo 4º de su obra “Retorno a la tierra” lo siguiente: “falta ver si esta vez las ideas nuevas servirán realmente para transformar el país y las costumbres políticas y no para servir de suero sanguíneo a organizaciones partidistas en crisis” (sic);  lo cual equivale a preservar la advertencia y pesimismo que a nosotros y a tantos nos inquieta.
Es que, como anotaba en el principio, el tema no es nuevo.  Como decía el gobernador del Atlántico, Eduardo Verano, y la doctora Elvia Mejía Fernández, a pesar de que ya en más de 18, 20 o mas veces se haya intentado el rescate y empoderamiento de la Región Caribe, y que el fracaso siempre haya sido la constante, no debemos desfallecer y continuar con tesón hasta que el cuerpo aguante y que las ganas se junten.

También viene a mi recuerdo el desbordante entusiasmo y las entusiastas e interesantes intervenciones de varios amigos estudiosos y activistas de Mompox, El Banco, Magangué y Región del San Jorge, que se dieron cita en La Valerosa,  que gustosos asistieron a la convocatoria de la Academia de Historia de la Bella Villa y se hicieron presentes con idéntico propósito al de ahora y siempre para discutir allí las propuestas de reordenamiento del Sur del departamento de Bolívar y zonas adyacentes; y todo, y como siempre, por los cada día mas y más crecientes y acentuados problemas sociales, económicos y políticos de aquella parte del país; y allí acudieron con sanas ideas críticas y propuestas; y no nombraremos a nadie, aparte del maestro Fals Borda, porque, como es nuestra inveterada costumbre, alguien se revienta si por un olvido involuntario no lo incluyo en los recordados.

De todas formas, hay muchas cosas que rescatar de aquella enriquecedora experiencia la cual fue compilada en la obra “La insurgencia de las provincias, hacia un nuevo ordenamiento territorial para Colombia”, ejemplar editado por Siglo Veintiuno editores/88 y que para fortuna de ustedes y mía, encontré en el baúl de mis recuerdos, el cual, cuando gusten, podemos compartir.
Algo de aquella experiencia, y que me produce una agradable sensación de sano sentido de pertenencia regional, fue la acertada reminiscencia y justo reconocimiento en aquel escenario a nuestro poeta negro momposino Candelario Obeso, de origen humilde y popular, quien con base en su propio esfuerzo, vasta inteligencia y cultura, y luchando permanentemente, logró penetrar exclusivos círculos de su época y hacer reconocer su invaluable aporte literario.

Acertadamente consignó el paisano  y amigo acerca del retorno a lo nuestro, a nuestras fuentes y bases culturales e institucionales, a los valores y costumbres de nuestros pueblos.  Candelario Obeso, en tales condiciones y con su invaluable aporte, es un símbolo y ejemplo a seguir, como guía de la auto- superación personal, precursor de la autenticidad  y de nuestra identidad…y por ello, con igual respeto y reconocimiento, retomo como en aquella fecha la loable propuesta del amigo y paisano, para que, en adelante y durante el tiempo que falta (20 días), y en las nuevas convocatorias que vendrán, se retome la idea de que la reminiscencia y alusión al gran bardo, no esté ausente en cuanto a referenciarlo como símbolo y base de la campaña nacional en pro de nuestra “Región Caribe”.

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