Vallenato internacional

La decisión de la Fundación de la Leyenda del Festival Vallenato de otorgar el máximo reconocimiento del próximo evento a Carlos Vives, un sector de la población, con todo su derecho, ha opinado en contra de esta determinación, considerando que hay otros con mejor hoja de vida.

Lo malo es el manejo sesgado que han hecho de datos históricos para minimizar la trascendencia de Vives en la difusión de la música vallenata en el exterior y ponerle charreteras a otros que no las necesitan.

El propósito del Festival en sus inicios fue promover la música vallenata en el plano nacional, no había nada que preservar, todo estaba intacto, los músicos nuestros tocaban en los patios de las viviendas, los salones de bailes eran para orquestas, Aníbal Velásquez y Los Corraleros de Majagual.

De esta última agrupación hizo parte Alfredo Gutiérrez, tuvieron aceptación aquí y en otros países, su repertorio fue sabanero, llanero, panameño, tocaban todo lo que estuviera de moda, twist, yeyé, gogo, inclusive rancheras.

Los pocos vallenatos que grabaron Los Corraleros los interpretó Calixto Ochoa, Alfredo no lo sabía tocar, era de la escuela guarachera de Aníbal Velásquez, del cantante mejicano “rey del falsete” Miguel Aceves, Gutiérrez fracasó grabando vallenatos en ranchera.

Por discordia con Los Corraleros, Alfredo funda la agrupación ‘Alfredo Gutiérrez y sus estrellas’, graba tres álbumes, solo impacta con ‘La banda borracha’, ni el compositor Wilson Sánchez ha podido definir qué ritmo es.

Con ‘Alfredo Gutiérrez y sus estrellas’ no grabó un solo vallenato, fue un rotundo fracaso para la disquera Sonolux, lo mismo que ‘Los del Cesar’, con la cual Gutiérrez se quiso reivindicar, no lo logro, sonó únicamente ‘El pajonal’, en la voz de Leonel Benítez, Alfredo no confiaba en la música vallenata.

Por recomendación de su paisano Aniceto Molina, quien le ganó un mano a mano en el programa ‘El porrazo del carnaval’, en Radio Guatapurí, llega a la disquera Codiscos’, copiando el estilo de Molina, en esa disquera decide incursionar en la música vallenata con compositores de la región, con nuevo lenguaje, lo hace agregándole instrumentos ajenos al folclor, tumbadora, bajo, coros, uniforma a sus músicos, él se viste de frac, obtiene un rotundo éxito, lo llamarían ‘El Rebelde del Acordeón’.

La ortodoxia vallenata lo excomulga por profanar la esencia del folclor, emisoras de radio en Valledupar no incluyen su música en programas donde sonaban Luis Enrique, Alejo, Calixto; impone éxitos como ‘Matilde Lina’, ‘La cañaguatera.

Con estos argumentos se presenta en 1969 en el Festival, gana ‘Colacho’, Alfredo sale vapuleado en primera ronda, al no saber interpretar los aires vallenatos.

Reconoce sus falencias en la ejecución vallenata, busca maestros para aprender, Luis Enrique, ‘Colacho’, Miguel López, Miguel Ahumada; gana el Festival en 1974.

Su afán era tener éxito en otros formatos, inventó ‘Los Caporales del Magdalena’, agrupación fugaz, como también fueron efímeros ‘Los Revolucionarios’, con los cuales grabó dos discos de salsa que nadie conoció.

Cuando Alfredo Gutiérrez modificó el sonido vallenato hubo resistencia, hoy su música es considerada antológica vallenata, ¿y por qué con el vallenato de Vives no puede suceder lo mismo?

Por Celso Guerra Gutiérrez