Una mirada a los corregimientos

Es una buena iniciativa sacar el Concejo Municipal de la zona urbana de Valledupar para llevarlo a los corregimientos, donde viven otros vallenatos que piden a gritos atención institucional.

La sesión especial, convocada por los concejales Yesith Triana, Alex Pana y Dorismel Celedón, fue realizada el sábado 14 de abril en la plaza principal del corregimiento de Mariangola, donde además se dieron cita habitantes de Valencia de Jesús, Villa Germania, Aguas Blancas, Caracolí, Los Venados, El Perro y Guaymaral, los corregimientos del sur de Valledupar en pleno. Fue un espacio de diálogo, en el que las autoridades escucharon las voces de la gente, que en este caso contó con la presencia del alcalde Augusto Ramírez Uhía, quien dio respuestas puntuales a los temas expuestos.

No hay nada mejor que expresar a otros las opiniones, dar a conocer las necesidades y escuchar palabras de aliento que llevan soluciones, eso hace parte de la política que se traduce en el arte de servir. Por eso es tan urgente un espacio parecido en los corregimientos del norte de Valledupar, donde están acosados por la delincuencia, la drogadicción y la aparición de voces que buscan desestabilizar la tranquilidad que se vive en los pueblos que están ubicados en las estribaciones de la Sierra Nevada.

Hoy nuestro Tema del Día es dedicado a los corregimientos del norte, donde el turismo se abre paso cada día, con una proyección económica interesante, que debe ser soportada con toda una apuesta institucional para garantizar que esa dinámica no se pierda, sino que por el contrario se fortalezca.

Por eso preocupan las reiteradas voces que dan cuenta de los actos delictivos de los que vienen siendo víctimas tanto los pobladores de esas poblaciones, como personas que van en plan de turismo. El Jabo, Guacoche, Guacochito, Los Corazones, Badillo, La Vega, La Mina, Atanquez, Guatapurí, Chemesquemena, Pontón, entre otros, son paraísos naturales que abrieron sus puertas para dar a conocer sus hermosos paisajes, luego de la horrible noche que vivieron por culpa del conflicto armado.

Urge que las autoridades tomen cartas en el asunto, que hagan sentir a los habitantes de estas poblaciones que no están solos, que los van a acompañar para que no regrese el temor, y para que los delincuentes no se apoderen de la zona. En estos momentos no se deben desestimar las voces de alerta, es mejor prevenir que lamentar.