Que nadie se quede atrás

Haciendo eco a la campaña mundial para trabajar por la eliminación de la violencia contra las mujeres, EL PILÓN hoy también se une al llamado que hace la campaña ‘Pinta el mundo naranja, que nadie se quede atrás, pongamos fin a la violencia contra las mujeres y las niñas’ que promueve Naciones Unidas a través de su agencia Únete.

El color naranja como símbolo de un futuro más brillante y sin violencia de género. Nos unimos a esta voz porque el Cesar, Valledupar como la capital del departamento donde habitan más de la mitad de la población cesarense, es uno de los departamentos con más violencia contra la mujer.

Según un estudio de la Universidad de la Sabana, el Cesar está entre los diez departamentos con mayores índices de violencia contra la mujer, situación que lleva incluso a la muerte, al registrarse en los últimos 22 meses 21 femenicidios.

Dice el informe que en Colombia más de 49 mil mujeres fueron víctimas de violencia intrafamiliar en el último año. Las más afectadas tenían entre 20 y 24 años, con 9.544 casos. Entre 2015 y 2016 se presentó un incremento de denuncias superior al 20 % por este tipo de agresiones, y en cuanto a la violencia sexual hacia las mujeres, en 2016 se presentaron 15.082 denuncias frente a 14.021 en 2015, registrando un incremento de 7 %.

Si bien las cifras de violencia en términos generales son altas, hay que destacar que se ha venido rompiendo el silencio frente a los temas de acoso, una de las violencias más sutiles. El solo hecho de visibilizar la violencia es un avance y nos alegramos que los hombres también se hayan involucrado en la situación, como lo ha hecho la campaña El por Ella (He for She), a la que acaba de sumarse el Cesar.

La Ley 1257 de 2008 aún tiene muchos vacíos, no se ha logrado implementar a cabalidad, en Valledupar las mujeres violentadas son revictimizadas por los funcionarios que les reciben las denuncias, los cuales las devuelven para la casa a “arreglar” el problema con su marido.

En este tema se requiere una verdadera incidencia desde el sector público, desde las organizaciones sociales que están trabajando con las uñas, sin presupuesto, pero con compromiso. No hace falta que haya más campañas llamativas, suntuosas con afiches o botones pegados en las blusas, se requiere que ese presupuesto se use en hacer cada vez más efectiva la Ruta de Atención que establece la ley para que la mujer violentada pueda ir a una casa de refugio y no a la casa donde es maltratada o corre peligro de muerte. No más violencia contra la mujer.

Que nadie se quede atrás.