Con la pólvora, ni en chanza

Las trilladas frases que invitan a la ciudadanía a tener una Navidad y fiestas de fin de año en paz, tranquilidad y unión familiar, no pasan de moda. Por el contrario, toman más fuerza en este momento coyuntural que vive el país, el departamento y la ciudad.

EL PILÓN le hace eco a todas las campañas que persigan ese objetivo, que haya menos niños quemados con pólvora, menos accidentes de tránsito y menos riñas.

En el 2016, los casos de quemados con pólvora en el Cesar aumentaron, este año se esperaría que esa cifra disminuyera. Por eso invitamos a la comunidad a no manipular pólvora, a que no traten de alegrarle la Navidad a los niños con juegos pirotécnicos, ni siquiera a darle las famosas chispitas mariposas, porque eso puede traer consecuencias nefastas.

En el municipio de Repelón, Atlántico, hace cuatro días, sin haber comenzado el mes de diciembre, una niña de 14 meses comió traqui traqui, y es un caso para llamar la atención de los padres de familia por las graves consecuencias que genera el consumo de pólvora. Según un toxicólogo del departamento del Atlántico, “la dosis letal por ingerir pólvora es de un miligramo por kilo, y cada papeleta de lo que la menor consumió tiene unos 60 miligramos”. La menor se salvó, pero es riesgo que puede evitarse.

Las autoridades vallenatas comenzaron la campaña ‘Con pólvora, ni en chanza’, con la cual buscan evitar niños quemados en este mes de diciembre. Pero para lograrlo, se debe primero controlar la comercialización de la pólvora, especialmente en las tiendas de barrios, donde históricamente el control de la autoridad es deficiente y por ende su venta es evidente.

Los líderes comunitarios, los profesores, así estén de vacaciones, los padres de familia, los sacerdotes de las comunidades deben ayudar también a hacer ese control social para evitar niños quemados.

El año pasado, cuando apenas iban 15 días del mes de diciembre, el Instituto Nacional de Salud, INS, tenía en su registro que en el departamento del Cesar iban cinco personas quemadas, por manipular bengalas, totes, entre otros elementos explosivos. Quemados que no ocurrieron precisamente en Valledupar, sino en los municipios, como Aguachica y San Diego, Manaure y Becerril. En el 2015, la cifra fue menor en los primeros 15 días del último mes del año, solo cuatro personas (nunca faltan los niños).
Por eso este año, la apuesta es a que haya cero quemados con pólvora. Sí se puede.