Falleció el padre Carlos Rengifo, un ejemplo de vida

A los 33 años falleció el padre Carlos Rengifo Solano, párroco de la Iglesia Sagrado Corazón de Jesús del barrio Panamá.

Tras cuatro meses de gravedad falleció en la ciudad de Barranquilla el presbítero de la Diócesis de Valledupar, Carlos Arturo Rengifo Solano, párroco del templo Sagrado Corazón de Jesús del barrio Panamá.
El padre Carlos Rengifo estuvo internado varios meses en la Unidad de Cuidado Intensivo de la Clínica General del Norte de la capital del Atlántico, a donde fue recluido tras una complicación de la cirugía a que fue sometido para cambiarle una válvula de derivación del LCR (líquido cefalorraquídeo) que le habían puesto hace más de 15 años para controlarle el volumen del LCR, lo que comúnmente se conoce como Hidrocefalia.
Según conoció EL PILÓN, el sacerdote salió bien de la cirugía, pero los médicos no se explican cómo el catéter se introdujo en el intestino, lo que generó una infección cerebral que no pudo ser controlada por los galenos.
El deceso del padre Carlos Rengifo se produjo a las cuatro de la tarde de ayer, a los 33 años de edad.
Según el Vicario Administrativo de la Diócesis de Valledupar, Enrique Iceda Guerra, fueron varios meses de gravedad en los que estuvo el presbítero, dos de ellos en estado de estupor (inconsciente).
La partida prematura del miembro de la Iglesia Católica llenó de dolor y tristeza a los miembros de la Diócesis, a sus amigos, a quienes le conocieron a lo largo de su vida sacerdotal, y especialmente a la feligresía de la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, templo al que le dedicó su energía, amor y dedicación, ya que lo ayudó a construir, dejando para este sector de Valledupar no sólo un hermoso espacio material, sino una obra evangelizadora reconocida por la Diócesis y la ciudadanía.
Al Padre Rengifo todos le recuerdan por su jovialidad y ganas de vivir, ya que desde niño enfrentó su enfermedad, pero nunca se dejó abatir por el padecimiento físico de su cuerpo.  Por el contrario, desbordaba una alegría contagiosa.
Vallenato de nacimiento, hijo del hogar conformado por Carlos Rengifo y Torcoroma Solano, ambos oriundos del sur del Cesar, Carlos Arturo era el mayor de tres hermanos; le sobreviven dos mujeres.
El presbítero fue uno de los jóvenes que recibió la ordenación sacerdotal en el primer grupo que ordenó el Seminario Juan Pablo II de esta capital, hace más o menos diez años.
Rengifo Solano fue Vicario Cooperador de la Iglesia Inmaculada Concepción en donde compartió al lado del presbítero Enrique Iceda Guerra. Años después le fue encomendada la misión de construir el templo del Sagrado Corazón de Jesús del barrio Panamá, el cual, con su entusiasmo,  convirtió en uno de los más hermosos de Valledupar, todo gracias a que trabajó y luchó con esmero al pie de su comunidad realizando eventos como bingos y días de campo, entre otras actividades.
Al párroco también se le recuerda por ser capellán del colegio Gimnasio del Norte, del hospital ‘Eduardo Arredondo Daza’ y de la Policía Nacional.  En esta última institución se destacó porque en la emisora de la Policía Nacional hacía un programa matutino de reflexión y orientación religiosa, el cual tenía una vasta sintonía y a través del cual ayudó a mucha gente.
Según Enrique Iceda Guerra, la del padre Carlos Rengifo fue un ejemplo de vida para la sociedad y para el sacerdocio.  “Era un magnífico predicador; dedicado en su trabajo misional y jamás tuvo dificultad en ninguno de sus ministerios”, afirmó el Presbítero.
Al cierre de esta edición eran esperados los restos mortales del sacerdote, que hoy serán velados en cámara ardiente en las instituciones para las que prestó su servicio de orientación espiritual.  Las honras fúnebres se cumplirán hoy a las tres de la tarde en la Iglesia Catedral Nuestra Señora del Rosario.
Como última voluntad, el padre Carlos Rengifo Solano había pedido que si moría, sus amigos, familiares y la feligresía que quisiera enviarle flores, cambiara estas últimas por bonos para culminar la construcción del templo al que le dedicó su vida.

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