Dos países distantes

El próximo domingo los colombianos debemos votar a la presidencia por una de las dos corrientes políticas que aglutinan Gustavo Petro e Iván Duque.

Según mis consejeros periodísticos Tío Chiro y Tío Nan, Petro representa la nueva clase política progresista, colombiana, y Duque asume una posición conservadora con argumentos anacrónicos de un ventrílocuo que escucha y dice lo que dice el otro, maneja un discurso panegírico del mimo país que han gobernado los mismos, que lo llevan al abismo.

A Duque lo respalda la misma clase política, la misma que se roba 50 billones de pesos cada año, en contubernio con la dirigencia privada.

Para Tío Chiro ahí está Duque que promete “un futuro de todos” pero lo apoya la mayoría de los políticos corruptos del país. Congresistas, gobernadores, alcaldes, ministros y expresidentes que han dilapidado al país, muchos de ellos presos.

Qué futuro tendrá el país si Duque está rodeado nacional y regionalmente por una clase política que solo le interesa el bien familiar y no el social.

Petro y Duque están hablando de dos países. Duque quiere seguir con el país conservador, hasta llevarlo a parecerse a Venezuela, con una economía inflacionaria y con una democracia insulsa, mucho peor que la que vivimos.

En cambio, Gustavo Petro quiere un país proactivo, maduro en sus materias primas y de carácter social, que supere el tercer puesto como país desigual en el mundo y conducir a la sociedad a un nivel de equilibrio.

Los planteamientos de Gustavo Petro conciben un país de derechos y deberes, en donde el tema fundamental de la educación universitaria y de postgrado sea para todos los colombianos. De ahí su propuesta de educación universitaria gratuita, como condición esencial de vida.

Lo que plantea Gustavo Petro es que haya independencia y solvencia en la autonomía de la gente, que la democracia no siga siendo un caballito de batalla de los mismos.

Mis consejeros periodísticos también coinciden en que Gustavo Petro representa la esperanza de este país maltrecho por unos políticos que crean las normas (leyes) para imponer sus voluntades. Se destaca que alrededor de Petro no está la misma clase política podrida y saqueadora.

Tenemos dos países distantes, el de Duque con la misma clase política para seguir despilfarrando la cosa pública y al que aspira Gustavo Petro, un país en donde el principio de autoridad sea ecuánime y en donde el poder económico y el poder político no sean fruto de componendas sino de libertades. Yo soy Aquilino Cotes Zuleta y quiero que mi presidente sea Gustavo Petro.

tiochiro@hotmail.com @tiochiro.