“Siete de enero” y “Mi potrerito” son dos composiciones, paseos, de Tobías Enrique Pumarejo Gutiérrez, Don Toba, poco conocidas, pero, que, sin embargo, se trata de dos joyas musicales de la vertiente del vallenato romántico, del cual fue su creador, así como también del vallenato narrativo y descriptivo, en los que Pumarejo fue uno de sus grandes exponentes.
Ambas composiciones, es lo más curioso, fueron inspiradas por la misma musa, Elvira Martínez de San Ángel, Magdalena, y por un mismo acontecimiento astronómico, luna llena, que Tobías Enrique contempló una madrugada fría de un 7 de enero, en el que no especifica el año. En esa madrugada, Tobías se desplazaba en su caballo “Rosillo” de San Ángel, Magdalena, hacia su finca ‘El Otoño’, hoy Cesar, un suceso deslumbrante que aconteció, mientras cantaban los gallos, después que pasó frente a la ventana donde su amada se encontraba dormida, pero que, en su imaginación, tal como lo describe en una de sus estrofas de este paseo, soñaba con él. Recuerdo que retrotrae en una segunda composición, “Mi potrerito”.
Elvira Martínez, quien fuera uno de sus grandes amores, y quien le dejó una huella indeleble, que incluso, a pesar de la demencia senil que sufrió en sus últimos años, en sus momentos de lucidez solía recordarla, al lado de Doris del Castillo Altamar, la musa de “La víspera de año nuevo” y de María Marta Samper, Marimar, quien, con Elvira, inspiraron a “Callate corazón”, o como inicialmente se le conoció, “No llores corazón”.










