Con la energía y el carisma que la caracterizan, Karen Lizarazo regresó a Valledupar para cumplir lo que ella denomina una “cita pendiente” con la capital del Cesar. Luciendo una camiseta que rinde tributo a las leyendas del folclor, desde Patricia Teherán hasta juglares representativos como Diomedes Díaz, la cantante nacida en Aguachica, Cesar, compartió los detalles de su evolución musical.
Su nuevo sencillo, compuesto por Sharon y Gustavo Pérez, narra una historia de amor contemporánea, diseñada para conectar con la juventud de espíritu que vive el festival en las calles y discotecas.
Durante su paso por las instalaciones de EL PILÓN, Lizarazo fue enfática al cuestionar las etiquetas que dividen la industria. Con la firmeza de quien también se formó como abogada, la intérprete abogó por una visión “unisex” de la música, donde el talento de las mujeres no sea un subgénero aparte, sino una pieza fundamental de la identidad vallenata global. En esta entrevista, la artista revela su deseo de volver a la raíz con un álbum más regional y su respeto sagrado por el escenario que considera su “Super Bowl”: el Parque de la Leyenda Vallenata.
EL PILÓN: Bienvenida a estas instalaciones.¿Qué significa volver a Valledupar con esta promoción?
Karen Lizarazo: ¡Muchísimas gracias por recibirme! Esta es mi casa, mi familia. Vean esta belleza: 30 años escribiendo historias y aquí han escrito varias mías ya. Estamos en una nueva temporada de Karen Lizarazo en Valledupar, desde Valledupar y para Valledupar.
EP: Háblanos de esta canción, ‘El Valle es el Valle’. ¿De qué trata y quién es su compositor?
KL: Es de Sharon Pérez y su hermano Gustavo. Por el título, la gente dice: “Si habla del Valle, tiene que hablar del cañaguate o de cosas muy costumbristas”, pero en realidad es una canción para la juventud vallenata. Y no hablo de edad, porque la juventud va por dentro. Se van a identificar porque cuenta una historia de un amor de Festival Vallenato. Siento en mi corazón que, si la trabajamos bien, puede convertirse en la canción del Festival 2026.
EP: Eres del sur del Cesar, de Aguachica, pero ya se te ve como un espíritu netamente vallenato. ¿Cómo ha sido esa transición?
KL: Me siento una vallenatica más. Estudié Derecho en Bucaramanga, viví en Bogotá y en muchas partes, pero tenía una cita pendiente con Valledupar. Al no nacer en la capital o en La Guajira, entendí el folclor a mi manera. Por eso a “Amor de papel” le metimos tambores y a “Ganas locas” trombón y saxofón; era con lo que yo me crie escuchando a Los Diablitos o Los Chiches. “El Valle es el Valle” es un gesto de gratitud con esta ciudad que me ha recibido tan bien.
EP: En tu ropa vemos elementos gráficos muy potentes. ¿Qué significan para ti?
KL: ¡Aquí está todo! Está Patricia Teherán, que por ser mujer es nuestra reina. Para mí, estar en Valledupar es amar el río, ir al Santo Ecce Homo y representar al género con caja, guacharaca y acordeón. También la mochila arhuaca; no la uso por el lanzamiento, la uso desde el colegio en Aguachica. Es mi esencia y quiero que las mujeres se sientan identificadas con eso.
EP: Sobre la consolidación de las mujeres en el género, ¿dónde te ubicarías tú y cómo ves ese espectro hoy?
KL: Me parecería genial que el titular de esta nota fuera: “No más vallenato femenino”. Obvio, somos mujeres, pero no nos encasillen. No existe el “reguetón femenino” o el “vallenato masculino”. Cuando tú pides nombres de reguetón, metes a Karol G y a J Balvin en la misma bolsa. El vallenato es un género “unisex”. Todas estamos haciendo un trabajo importante; si a mí me nominan al Grammy, le sirve a Elder Dayán o a Diego Daza, porque nos abre puertas a todos.
EP: Se ha hablado de roces con Ana del Castillo. ¿Existe realmente esa competencia o hay compañerismo?
KL: Si es competencia artística, bienvenida sea; eso hace que se llenen estadios como un Real Madrid contra Barcelona. Pero en lo personal no tenemos ningún problema. No somos amigas porque no hemos tenido tiempo de afianzar la amistad, pero yo siempre he querido colaborar. Le toqué la puerta al maestro Omar Geles para hacer algo con Ana, pero no sé por qué no se dio. La puerta sigue abierta porque el público es el que quiere escuchar a dos mujeres cantando vallenato.
EP: Mencionaste que en la composición está Sharon Pérez. ¿Qué opinas de la irrupción de la mujer en la autoría y producción?
KL: Mi mamá siempre me decía que les cambiara la letra a las canciones de hombres para que la mujer se identificara. Para mí es vital incluir a compositoras, ingenieras y productoras. En mi equipo está Daniela Moreno en lo administrativo, Tayana Díaz en los coros y trabajé mucho tiempo con la productora Camila Tordoya. Este machismo es una tarea de años, no solo en la música. Ver que Sharon escribió esta canción tan sabrosa demuestra que no somos el sexo débil.
EP: ¿Quién te acompaña en el acordeón y qué viene para el álbum?
KL: El álbum lo estoy haciendo en varios estudios. El acordeonero que me encantaría que marcara la mayoría del disco es mi compañero Junior Larios, de Cantagallo (Bolívar). Queremos descubrir varios sabores y vendrán colaboraciones, como una con Farid Ortiz. Quiero que sea un álbum más vallenato, más para la región, sin dejar lo que pasa conmigo en el interior del país.
EP: ¿Para cuándo el Parque de la Leyenda Vallenata?
KL: Ese parque lo respeto mucho. Como no nací aquí, le tengo ese temor reverencial. Es nuestro Super Bowl. Quiero hacerlo cuando me sienta segura de que la gente me va a respaldar sin tener que rogarles que vayan. Quiero ser una artista responsable y que, cuando lo llene, sea porque el álbum es tan bueno que la gente no se quiera quedar por fuera. Ese día voy a llorar de la emoción.
Ese parque lo respeto mucho. Como no nací aquí, le tengo ese temor reverencial. Es nuestro Super Bowl. (…) Quiero ser una artista responsable y que, cuando lo llene, sea porque el álbum es tan bueno que la gente no se quiera quedar por fuera. Ese día voy a llorar de la emoción.






